jueves, diciembre 04, 2003

Si no puedo escribir esto en mi cuaderno análogo (de hojitas de papel, el que acumula información inútil gracias a un dispositivo tubular rematado en una ojiva con una esfera que distribuye tinta gracias a la fricción y a la gravedad), es porque quiero correr un riesgo: que alguien lea esto. No se tomen la molestia de opinar: uno opina cuando tiene algo importante que decir, no antes. Esto no significa que no me importe lo que ustedes piensan o que sus opiniones no cuentan, pero necesito sacarme algo de la cabeza, leerlo y darme cuenta que (como lo sospeché desde un principio) no es tan grave.

Quisiera que la introducción anterior fuera solo producto de mi forma melodramática de tomar el pelo y darle importancia a algo que en verdad no la tiene. Pero no. No me siento Juan Camilo Herrera Castro. No soy yo, hoy no he sido yo ni por un instante. Mi voz me resulta familiar, pero no siento que sea yo mismo quien está hablando. Todo se siente horriblemente frío. Pero no soy yo el que tiembla, no soy yo el que vuelve a dejar todo en el mismo lugar, tratando de no existir y negar que ese gesto (tomar algo de una mesa y observarlo) cambió toda la secuencia de eventos que iban a pasar hoy por efecto de la Ley del Caos.

Aarktica en la grabadora, Bukowski en la cabeza, García Lorca en el corazón... ¿el corazón de quién? Yo no tengo corazón. Recuerdo que, cuando era niño, tenía un corazón. Era cálido, era un prisma que dividía la luz blanca en varios espectros. Era prisma y caleidoscópio. Pero hoy no quiero existir, aunque me he hecho falta. Me extraño a mí mismo. Algo de alguien me sigue haciendo falta: una parte de mí que le dí a ese alguien. Me siento incompleto, un Juandroide en obra negra. Soy tan asquerosamente egoísta...

Quiero llorar. No puedo. Solo llora la gente que tiene un corazón y velos de luto y amores imposibles o amores improbables. Ni siquiera me tengo a mí mismo, ni las partes que me completan. Soy un recuerdo borroso de mí... y así me percibo hoy.

Mañana tengo una entrevista para un trabajo mediocre. Mañana voy a ponerme una corbata negra sobre una camisa azul y jugaré a ser un empleadito de mierda. Voy a agachar la cabeza para responder "sí, señor" como el cordero más sumiso cada vez que me pregunten algo. Mañana voy a tomar café en Hacienda solo. Mañana voy a ver la lluvia desde mi mesa, voy a tomar café con lluvia o con Luna o con lo que pueda capturar del cielo.

Mañana voy a extrañarme y a llorar. Mañana voy a aprender los nombres de la gente que nunca me importó conocer. Mañana va a ser un gran día y una noche espléndida con una Luna casi llena y hastiada.

Y el mundo se va a ver grande...
Y las calles van a ser las venas de un animal prehistórico desollado...
Y la televisión me va a repetir su letanía estúpida...
Nada. Mañana va a ser un día perdido como hoy, como ayer, como antier...
Un día perdido que va a llorar como un mocoso que perdió la mano de su madre
en un centro comercial.

Lo que voy a hacer es despreciable y atenta contra el orden establecido de las cosas...
Es como en The Ring: la única forma de salvarme es mostrándoles la causa de mi desgracia. (además, la película resulta muy apropó, pues mi maldición es de orígen japonés.)

Hay algo que se llama "Dating Sims", que son como RPGs. Pero no son RPG's (para quienes hasta ahora se desayunan, los RPGs (Role Playing Games) son juegos de estrategia en los que uno va guiando a un personaje a lo largo de un mundo). Pero el universo de estos juegos resulta un poco más... encantador que el de Zelda (¡Nunca tanto como el de Final Fantasy! ¡Y menos como el de Valis! Eso sería profano...) Los Dating Sims son como RPGs. Hay mundo, personaje, diálogos, etc... pero todo esto sirve solo para dar textura a una historia de amor entre un adicto a los juegos (usted, o usted, o usted, o yo...) y una muñequita Anime de lo más primorosa. Los juegos rozan desde la candidez del primer beso hasta encuentros sexuales grotescos e inexplicables.
Si usted juega por curiosidad, está bien.

Si usted juega por gusto, es un pervertido pero está dentro de los límites de la normalidad. Pero si usted juega esperando, en verdad, conquistar el corazón de esa niña Anime y que ella vaya a hacerle cositas... usted está igual de jodido a mí... (no me culpen, mis primeras fantasías incluían a la nena de ArBeGas y a Afrodita, de Mazinger...)

visitenwww.newgrounds.com , hagan click en la colección de Dating Sims (o Dating Simulators). Everyone will Suffer.

miércoles, diciembre 03, 2003

Todo comenzó con un ejercicio para el taller de Lectura y Escritura. Recuerdo con nostalgia los primerísimos primeros días de mi vida como Neojaveriano: las largas caminatas buscando un baño, la peregrinación a Panamericana para comprar cuadernos y el dulce ensueño de las clases de Propedéutica de la Fe. Todo era hermoso... hasta que ese taller de Lectura y Escritura minó lo poco que quedaba de mi inocencia.

Lo recuerdo bien. Era una tarde de octubre gris.

El aire olía a lluvia y a café, a humo de cigarrillo y a primíparo mojado (un olor que no es muy distinto al de un perro mojado...).

El profesor sacó un periódico de su portafolio de cuero ajado. Era un ejemplar de "El Espacio" que ya contaba algunas semanas de haber sido publicado. El periódico fue dividido en secciones y a cada estudiante le correspondía una. A mí me tocó una crónica: un hombre apuñaló a una mujer setenta y cuatro veces al descubrir que, en verdad, se trataba de un transexual. Una de esas historias de amor que terminan mal.

"Los cuerpos de los cadáveres yacían inertes", rezaba una de las frases. En ese momento, mientras que las fotos, el titular en rojo sangre y la frase se borraban de mi retina, algo en mi interior despertó. Siglos y siglos de civilización se desplomaron por el ruido de tambores ancestrales. El hambre de morbo me calcinaba en febriles alucinaciones

Un grito,
un silencio...
alguien empuña un esfero Allegro rojo
y lo blande como una espada flamígera ávida de sangre.

Mi mano apretaba el Allegro rojo y temblaba. La sangre golpeaba mis sienes como el Estigia golpea las orillas del puerto donde las almas errabundas aguardan a Jaronte. ¡El esfero viajó por las hojas del pasquín corrigiendo gazapos, coordinando los tiempos verbales para que la información viajara sin pausas, erradicando la redundancia como quien arranca la mala hierba! ¡Y al final, al final... !

Aquella historia de amor entre un pobre diablo y un transexual se hizo sublime y arrancó lágrimas de compasión. Ángeles y arcángeles elevaban la hoja hacia la bóveda celeste, donde ya no queda espacio para mediocridades y chabacanerías.

Pero el sino...
¡El maldito sino que nos conduce por catacumbas y laberintos!

Ya no puedo ir a la universidad sin ojear El Espacio. Así sea un vistazo que no dure más de dos segundos. "Destruir para construir": deshacer la carne de ese animal vulgar para llegar a la pulpa (¡A la médula, si es necesario!) y hacer de su esencia algo sublime, algo para la posteridad.

Ya que el primer concurso, "Un título para un test de Cosmopólitan" no tuvo el éxito que pensé, propongo otro concurso: quien escriba en la sección de comentarios el titular más amarillista (e hilarante) para El Espacio, ganará un tinto con rollito de canela.

¡CATORCE PUÑALADAS EN UN OJO! ¡POSIBLEMENTE LO PIERDE!

¡LA VIDA SEXUAL DEL CHUPACABRAS! ¡EXCLUSIVO!

¡ASESINADA PROSTITUTA HERMAFRODITA DE UN BOTELLAZO EN EL TERCER TESTÍCULO IZQUIERDO!

¡A JAIDER LE GUSTAN LAS VIEJITAS SABROSONAS!

¡ENCONTRADO EL CADÁVER DE RAMIRO, EL COSTEÑO DE "DEJÉMONOS DE VAINAS", EN UNA CAJA DE GALLETAS NAVIDEÑAS!

¡EL PENE BOMBA!

Yo veré, yo veré...

martes, diciembre 02, 2003

Maniaco: WEEEE!
Depresivo: +sigh+
Maniaco: WEEEE!
Depresivo:+sigh+

Hoy fue un día perdido. Algo de alguien me hizo falta.

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