miércoles, junio 15, 2005

"She blinded me with science!"

Últimamente he notado un auge más bien desagradable de pseudointelectuales. Tal vez siempre lo fueron, pero solo hasta ahora comienza a incomodarme.

Lo cual resulta triste porque, entre esos intelectualoides, tengo que lamentablemente incluir mujeres. Es una afirmación con cierto tufillo machista, lo sé. Pero una mujer nunca ha tenido que demostrar inteligencia (de antemano se sabe que son inteligentes... ¿más que nosotros? ¿menos? Es como toda muestra humana: unas poquitas lumbreras, un sinfín de gente bruta...) y es INSOPORTABLE, ABSOLUTAMENTE INSOPORTABLE tener que lidiar con los problemas de un pseudointelectual y con los problemas míos de no entender a las mujeres (ni a nadie).

Es que es tan descorazonante... Escuchar a una mujer joven hablando, igualito a uno de esos tipos con los que me la paso tomando tinto, es un ejercicio triste. Niñas, bonitas, amigas que uno tiene para alegrar los días con su presencia (sin demeritar lo que piensen, pero hay momentos para todo...) hablando como estudiantes de humanidades de séptimo semestre todo el tiempo (por eso lo de los momentos: ¿Todo el tiempo? joder...) ¿Para qué racionalizar y teorizar sobre el amor? ¿Para qué ser abiertos y honestos con nuestra sexualidad... en un hijueputa café - que para mí es como la Iglesia y la iglesia...- cuando lo que uno quiere es tomar tinto, mamar gallo y olvidarse de lo jarta que es la vida sin tres polvos al día, sin un contrato con Sony como Ozzy, sin un viñedo en California, sin un chef vegan y sin provisiones ilimitadas de Red Bull y Kool Mintrigue? ¿Para qué llegar a conclusiones en un lugar donde NO HAY ni disposición ni herramientas para anotarlas?

Y no es solo eso. Si en los ochentas la gente tuvo acceso a la Psicología Pop y en los noventas a la Metafísica Pop, este siglo/milenio amenaza con ser el siglo/milenio/década de la Filosofía Pop. La verdad me sabe a mierda. No me agradan los pseudointelectuales (al menos, los que no tienen sentido del humor... ), me molesta la gente que es más pretenciosa y arrogante que yo o que tiene un autoestima más inestable que yo. Me molesta la gente pirata, que se adapta a un estereotipo para añadirle algo de textura a una personalidad plana. Tampoco tengo la paciencia para estar discutiendo sobre la inexistencia del YO y la mutabilidad condicionada a la memoria o sobre el uso de septupletes y hemiolas o de quintas disminuídas y comas en la música de Dvórak (o Stravisnki... o Holst...)y su relación estética con la Industrialización en Europa.

Lo peor de todo es que hay gente que lucha en contra de esta "cultura" segregadora y de élite (Remítanse a Jesús Martín Barbero...), como para que venga un@ mocos@ o un@ complet@ güev@ a tratar de imponerse con un par de apuntes rápidos, tres someras críticas, dos comentarios sarcásticos - porque, incluso para mí, el sarcasmo es una muestra inmediata de inteligencia y vulnerabilidad... porque uno se vuelve incisivo, canino y hasta molar cuando prescinde de fuerza física y/o plata y le sobra algo de khakoumin, como le dicen los judíos - y un impenetrable mamotreto de sandeces que aputan casi siempre a una exaltación del ego y de los valores de l@ persona a cargo del soliloquio. La cultura genera casi tanta distinción como el oxígeno porque ambas están ahí, están alrededor de todo y dentro de casi todo. La cultura no es un bien de ostento. Si quiere distinción, cómprese un mastín napolitano. Si quiere mi respeto, trate de follar de pie sobre una baldosa enjabonada sin caerse. Así que conviene aguantar la respiración mucho... mucho... sobre todo para no gastar el oxígeno en pendejadas como discusiones bizantinas.

La vida no puede ser de reflexión, autocrítica y producción todo el tiempo. Y menos cuando la reflexión y et cétera buscan añadir una dimensión a una personalidad de dos dimensiones, de blancos y negros. Así que evítenme la molestia de estar cambiándome de mesa todo el tiempo o de limitarme a dibujar en mi cuaderno. Porque: "a palabras embarazosas, oídos anticonceptivos".

martes, junio 14, 2005

"And if a ten ton truck kills the both of us, to die by your side well... the pleasure, the privilege is mine"

El deseo es un móvil tan extraño...
A veces siento que va a pasar mucho tiempo entre el dicho y el hecho.

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