viernes, julio 22, 2005

"It's just a feeling I get sometimes. A feeling. Sometimes. And I get frightened just like you, I got frightened too."

Hasta mi biografía va a estar fuera de contexto.

jueves, julio 21, 2005

"Following the silent hedges, needing some other kind of madness..."

Vamos por partes...

1) Lamento De Profundis haber vuelto este Blog mi paño de lágrimas. Para aquellos que fueron receptivos y supieron aproximarse a lo que trataba de decir, mil gracias. Procuraré que, en lo sucesivo, este Blog sea más dinámico y menos estático.

2) ¿Alguno de ustedes ha visto una película llamada "Goonies"? Tengo unas ganas horribles de volver a verla. Esas películas ochenteras de aventuras son magníficas. Tienen personajes complejos (claro está: si se comparan con películas estúpidas como la saga de las Tortugas Ninja o todas las gazmoñerías que solo sirven como plataforma para operaciones mercadotécnicas) y, lo que me parece más bonito: Los personajes son anti-heroes, tienen caracteres definidos y existe conflicto, por no mencionar las disociaciones que se hace de la visión infantil y la visión de los adultos.

Mi lista de películas para volver a ver es, por ahora:

"Goonies", "Harriet The Spy", "The Lord of the Flies (magnífica adaptación...)", y películas ya más adultas como "Singles", "Pyrates", "The Linguini Incident (con David Bowie), "The Breakfast Club", "Empire Records", "Cool World", "Edward Scissorhands (Dios... como AMO a Tim Burton... tengo que ver la última... aunque sé que no va a superar "Nightmare Before Christmas", pero es TIM BURTON, COÑO!)", "The Lost Boys", la saga entera de "Hellraiser", "The Neverending Story" y, definitivamente, "Back to The Future"...

Algunas de estas películas son una completa pérdida de tiempo para muchos. Pero son películas que, para mí, evocan momentos muy precisos.

3) Hablando de momentos precisos...

Hay algo que me entristece en la televisión: los depredadores de estrellas marchitas.

¿No preferiríamos recordar a esa farándula envejecida como lo que alguna vez significó para nosotros? Por un momento, es entretenido ver a todas estas personas como caricaturas y esbozos de lo que alguna vez fueron. ¿Qué le vamos a hacer? El morbo nos empuja hacia la imprudencia y la intrusión.

Pero me entristece, cada vez que recuerdo uno u otro capítulo de "Diff'rent Strokes" o de series viejas o, incluso, alguna canción vieja. Siempre habrá un cretino, hijo de este "neo-sarcasmo"(sé que este neologismo le gustaría a Rafael Ignacio Oliver...) y nimierdismo, que nos obliga a mirar más allá del recuerdo para descubrir que la carne y el alma son corruptibles...

Michael J. Fox tiene Parkinson; Mr. T, hasta donde yo sé, luchó contra el cancer... y así muchos otros han tenido que lidiar con sus propios demonios y sufrir lo que la fama exige como cuota para entrar a ese selecto club. ¿Y qué de las cosas que eran sagradas en nuestra infancia? Muchos de nosotros crecimos frente a la pantalla chica y era un momento de comunión en el que esos personajes enriquecieron nuestras vidas, para bien o para mal.

No quiero sentir vergüenza cada vez que recuerdo uno de estos personajes venidos a menos y pensar en lo triste y decadente que su vida fue o es ahora. Prefiero recordar a Courtney Cox como la adolescente psíquica de "Los Científicos Rebeldes" (no confundir con "Wierd Science"), que como Monica (porque Mónica, junto a su séquito babeante de Baby Boomers, es el bostezo soñoliento de una generación ausente de ideales... ). Prefiero recordar a Will Smith como el Príncipe de Bel Air que como un mal imitador de Mohammed Alí. Déjenme creer que Benji Gregory ("Brian Tanner" en Alf) se cansó de ser un actor infantil y lleva una vida normal, como la de todos nosotros en vez de restregarme la cara contra una vida que también pudo estar llena de excesos. Por un segundo, solo por un segundo: paren la puta imprenta y cierren los ojos para recordar el capítulo de esa serie (nacional, internacional... pero necesariamente vieja...) que les recuerda un instante de su infancia. ¿Fueron felices? ¿Sintieron algo cálido?

Así quiero recordar a la televisión que marcó mi vida.

Mi buen Liam: deje descansar un poco la mente para recordar lo rico que era ser un niño y ver en la televisión una compañía. Sienta nostalgia y sienta cariño en vez de preparar la siguiente embestida contra nuestra paupérrima farándula.

Dejemos descansar el sarcasmo un rato. Hace falta ternura y nostalgia. Que la televisión sea el tambor de Oscar Bromski, el personaje principal del "Tambor de Hojalata" de Gunter Grass, que nos lleve por nuestra infancia y nuestras canciones sin la malicia con la que solemos recibir el pasado. Por un instante recordemos con cariño. Ya mañana habrá tiempo para disentir y anatemizar.

martes, julio 19, 2005

A veces olvido que hay personas a las que les cuesta leer... aunque no escribir.

Voy a resumir la idea lo más que pueda. Acabo de re-leer el último post y me pareció muy largo.

Si no saben, no opinen. Si no les gusta, lean otros blogs. Si no saben de qué estoy hablando, no opinen. Si quieren saber de qué estoy hablando, pregunten.

Eso es todo.

No hay víctimas ni victimarios. Pero el ritual de lo habitual siempre nos obliga a buscar la causa. Y siempre es una causa maligna, culpable y miserable.

Este mensaje es para mi corresponsal anónima y para Natalia:

Al parecer solo han leído lo más reciente de mi blog. Entiendo que el agravio venga de algunos posts y todos ellos tienen que ver con sexo.

Pareciera que si uno menciona un tópico más de dos veces se convirtiera en una obsesión. Me permito disentir. Y es fácil no leer un párrafo completo porque el formato de Internet es tedioso, cansa la vista. ¿Y no es dolorosamente obvio que solo leyeron lo que quisieron leer? No es la primera ni será la última vez que esto ocurra. No me gusta ganarme enemigos así que, muy a mi pesar y con lo tedioso que esto resulta, procedo a explicarme.

A Natasha la quise y la quiero. Me duele que la relación se haya acabado (y me imagino que esto puede llegar a sorprender, dada la imágen que un párrafo estúpido puede causar). ¿Qué importancia puede tener o dejar de tener el sexo cuando dos personas y sus perspectivas sobre el amor son incompatibles? Yo no sirvo para ser romántico (y de eso han podido dar buena cuenta) porque yo, como muchísimos otros, estoy cansado de abordar las relaciones de la misma manera y decir las mismas mentiras para luego caer en los mismos lugares comunes. Y eso implicó evitar estar encima de ella, manifestándose con detalles que nacen del hábito y no del gesto espontáneo (y ahí, no en el "primer mes", "segundo mes" o en las fechas marcadas cuando un detalle tiene valor). Y en algo coincidimos: sí me dio toda la ternura del mundo. Desde el fondo de mi alma lo agradezco (y que no se piense que esto es sarcasmo... ella lo sabe). Dí lo que pude y en estos casos siempre es poco, se quiera o no. Pero cometí varios errores de apreciación. Ella también. No estábamos buscando lo mismo. Ella buscaba compañía y yo buscaba estabilidad. Ella me dio ternura y yo solo pude ofrecerle honestidad. Si sentí rabia fue porque no tuve la oportunidad de decir algo y ella, cuando tuvo la oportunidad, no quiso decir nada.

Pero fui sincero. Y qué lástima que sean ustedes, las defensoras de ese amor cándido y puro y noble y tierno, las que tengan que ser tan crueles, tan abrasivas y tan desagradables. Ustedes son las mismas que dicen "los hombres son..." y añaden vituperios y vejámenes en una sarta de acusaciones... pero es que nadie "es...". Ustedes, que defienden valores más grandes que sus corazones, son capaces luego de completar su sarta con un "bueno, pero no todos..." a manera de reivindicación. Confundidas e incapaces de ver las dos caras de la moneda, prefieren insultarme a entender. Lo importante no es que me vean como me ven: lo importante y lo verdaderamente preocupante es que lo hagan sin entender el contexto, como una reaccion, como un truco aprendido tras años de entrenamiento.

No pude endulzar en ese momento lo que sentí y preferí evitar cualquier licencia poética para manifestar la rabia que me causó recibir una nota en la que me informaban (sin consultarme, sin tan siquiera haber intentado solucionar o por lo menos comunicar algo...) que todo se había terminado. ¿Hice algo que ustedes no harían? La respuesta está en sus comentarios biliosos, crueles y puerilmente sarcásticos.

Eso es crueldad para ustedes. Bien. Entonces soy un hijo de la puta más buscona y me alegra serlo. Siempre dije la verdad y nunca me escondí de nada. Mis ausencias eran descaradas y, si la hice sufrir por eso, es porque me gusta estar solo a veces y porque creí, teniendo en cuenta varios antecedentes, que ella también necesitaba estar sola. Y si hablé tan desenfadadamente sobre sexo es porque no tengo reparo en decir que los 90 (con el SIDA y con un sinfín de padres preocupados, empresas acabadas y una época que prometía un crecimiento espiritual) los medios dejaron de tocar el tema y lo volvieron tabú. Y, a partir de esa reflexión, escribí (desenfadada e improvisadamente) lo que ustedes leyeron. Detesto tener que explicar estas cosas, pero la situación es desesperada y las medidas tienen que serlo también.

Natalia y la otra mujer que no quiso dar su nombre pero que conoce mis dos nombres y mi apellido: Es supremamente fácil polemizar cuando no se sabe de qué se está hablando. No sé qué tan fácil sea escribir sin pensar y, para escribir algo tan desagradable y tan ausente de reflexión, no se necesita ser ignorante: se necesita ser terco, egoísta y creer lo que se les da la gana. Si les doy asco es porque quieren sentir asco de mí, porque se quedan en la maldita superficie con la que me asocian y juzgan con la vaguedad y vacuedad de la que me acusan. Si quieren sentir algo es porque son incapaces de sentirlo o de recordar alguna vez en la que lo hayan sentido. No vivan a través de los demás y preocúpense por sus vidas.

Lean antes de opinar, piensen antes de escribir. Una, dos, tres veces. Relean, corrijan la ortografía de sus comentarios y déjenme saber lo que piensan DESPUÉS de reflexionar. Repito: no hay víctimas ni victimarios y si quieren mostrar su apoyo incondicional a Natasha no lo hagan insultándome sino estando ahí para ella y para hacerle este proceso más fácil, no sean tan facilistas ni tan malas amigas. Yo estaré a distancia prudencial, como siempre... Si necesitan al hijueputa del paseo en esta situación, por favor, incluso antes de que ustedes me asignaran ese rol aquí estoy, solo con el fin didáctico de hacer las cosas más claras para ustedes (por que nos encantan las víctimas cuando son cuantificables pero no somos capaces de distinguirlas, como buenos colombianos que no distinguimos relaciones fallidas de noticieros o telenovelas). Pero traten de ser justas en vez de encapricharse con un solo lado de esta historia. Es más: no crean tener la razón. Nadie la tiene.

Y el amor, mis dilectísimas amigas, no es solo ternura o sexo o un solo concepto: es la suma de confianza, respeto, empatía, afinidad intelectual, objetivos comunes y todas las variables que hacen de cada ser humano un universo. Y por esa misma complejidad de ideas entramadas cometemos los mismos errores y nos equivocamos al juzgar a los demás.
Y en esa visión medieval, irreflexiva y fácilmente escandalizable que exponen, madrazo tras madrazo, insulto tras insulto, solo puedo ver un afan tonto de llegar a un acuerdo en el que alguien pierde y alguien gana. Bueno, malo; blanco, negro; hombre, mujer... todo en la vida son gradientes, transiciones entre una idea y otra.

Con esto dicho (como hace mucho no lo hacía, porque soy partidario de que cada quién crea lo que se le de la gana- aunque me molesta bastante cuando alguien me llama "h.p." por razones que no comparto) solo me queda despedirme y esperar a que lean estos párrafos al menos dos veces, que piensen sobre lo que van a escribir y que escriban.

Guarden su "compasión" y su "lástima" para las personas que sí la necesitan: las personas que sufren y que no pueden luchar contra ese sufrimiento. Y sobre el asco que pudo sucitar mi comentario: mi problema no es de apetito sexual. Mi problema es vivir en un país con instituciones mediocres, doble moral y una educación que por generaciones le ha hecho creer a los colombianos que el sexo es un fin en sí mismo y no una posibilidad de comunicar (a una pareja, a sí mismo, al cosmos) verdades que la mente conciente no es capaz de entender y que ahí está su belleza... por no mencionar la pobre comprensión de lectura del colombiano promedio.

domingo, julio 17, 2005

Es la típica reacción del bloggero empedernido. Cada vez que algo nos afecta, acudimos al blog como un saco de arena incondicional que recibe nuestras arremetidas casi que alegremente. Siempre que algo nos pasa tratamos de poetizar nuestras penas lo más posible para que un alma caritativa deje caer una llovizna de bendiciones mezcladas con el bálsamo de sus piadosas lágrimas sobre la triste losa que es la sección de comentarios y, por un momento, nos desgonzemos sobre largos divanes con la mano pegada con Super Bonder a la frente cual actriz de cine mudo. "Ay de mí, ay de mí... desdichado soy y sufrir es mi destino" (más que decirlo con voz lastímera, la gracia está en hacer la fono-onomatopeya, abrir mucho la boca y exagerar los gestos para que un cartelito en delicada caligrafía nos informe del diálogo... como una buena actriz de cine mudo...).

Que esta no sea la excepción.

Hoy Natasha decidió acabar nuestro noviazgo por móviles que ella y yo sabemos o suponemos saber. Aunque me siento triste, no dejo de pensar que es mejor así. No me siento ni muy triste ni abatido ni deprimido. Solo triste y ligeramente sorprendido - ¡es que es muy difícil exponerle mi punto de vista a un papelito de despedida!. Los detalles no son relevantes para este post y solo nos corresponden a ella y a mí saberlos además de haberlos vivido. Y que mi falta de laceraciones o mi ausencia de llanto covulso no los confunda: Es drástico tener que aceptar la decisión de una mujer jóven que, por un momento, me hizo creer que la monogamia puede ser una buena opción. Creer y querer, incluso hasta enamorarme y perder la cabeza aún más pero sin lastimarme. Sobra decirlo: lo fue, lo fue hasta el último momento. No me arrepiento de nada.

Entonces, se preguntarán ustedes: ¿En dónde está el elaborado escrito que atrae la compasión como una polilla bizca a una fogata?

En otros blogs, en las canciones tristes o en las no tan tristes como "Heartbeats" de The Knife, en un día de sol magnífico que terminó con una noche estrellada y una buena tajada de Luna, en los intentos de letra de canción que escribí hoy y en las tazas de café del día de hoy.

Tengo la música, tengo mis cuadernos (los de dibujar y los de escribir), tengo mi guitarra y mis dos bajos, tengo mis libros para leer y para hojear. Aparte de lo triste que es pensar que Natasha ya no es mi novia, no siento mayor pena. Me va a hacer falta. Muchísima. Pero eso es todo.

***Nota para todas las mujeres que me conocen o que creen conocerme solo por leer este blog o las que quisieran conocerme por haber leído este blog.

Si llegara yo a ser tan afortunado de descubrir que, al menos, una de ustedes es capaz de ver más allá de lo que quiero mostrar y - a pesar de eso - quiere compartir un instante de su vida conmigo, le pido a ella que entienda esto.

Amo como aman los ángeles. A distancia.
Es más: yo mismo me otorgué - y que nadie me impida volver a hacerlo - el derecho de escribir frases tan ridículas como la anterior. Porque puedo ser ridículo y eso hace parte de una noción de ternura que me fue inculcada desde la incubadora. Incluso puedo ser tan neurótico de buscar explicaciones plausibles y faltas de calor humano para justificar frases tan ridículas que, a la larga, son solo metáforas burdas. Y soy tan terriblemente crítico que no solo corrijo una frase que, inicialmente me pareció bonita sino que además me llamo ridículo y neurótico e incluso crítico. Pero una parte de mí vuelve a leer la frase que comienza este párrafo y halla cierta ternura escondida y verdadera ahí. Y soy tan ambiguo para todo que acá mismo hablo de cuánto me gusta y me desagrada la frase anterior. Pero soy tan honesto que soy capáz de confesar que me apasiona la ambigüedad y que no desaprovecho la oportunidad para desorientar a todo el mundo con unas cuantas líneas. Sobra decir: soy tan falto de modestia que tengo que escribir el adverbio "tan" en estas descripciones (y es señal de arrogancia ser exagerado tanto en la virtud como en los defectos). Y soy, incluso, tan hablador que digo hasta lo que sobra decir solo por el placer que me causa decirlo. También soy muy egoísta (ya no "tan", porque decir "es que es tan..." suena después de un rato como chiste o dicho de José Ordóñez) y por eso sé que hablar tando me causa solo placer a mí y no tanto a ustedes. Soy inteligente... no solo sé que "tan" es un adverbio sino que es apócope del adjetivo "tanto" (bono: sé qué es apócope y que "tanto" es un adjetivo". A veces soy realista porque sé que eso lo aprendí haciendo crucigramas. Soy ocioso porque aprender algo así por el simple ejercicio de resolver crucigramas requiere bastante tiempo libre. Soy terriblemente nostálgico: sigo pensando en la frase "Amo como aman los ángeles: a distancia", sin mencionar que esa frase me remite inmediatamente a Natasha, la novia que hoy decidió terminar con la relación (diríase "la ex-novia" si no temiera caer en sutilezas dramaticales porque, cuando me terminó, era mi novia y, claro, es la ex-novia de los que fueron alguna vez sus novios...). Tengo buena memoria y solo lo sé porque recuerdo cuando alguna vez mi ex-suegra me habló de el "ángel que ella tenía" sino porque puedo citar esa frase de memoria. Soy perfeccionista, de otra manera el paréntesis sobre la discusión del uso de la palabra "ex-novia" no estaría ahí. Procastino muy a menudo: debí poner la frase anterior mucho más atrás. Soy impulsivo porque no la puse por que no me dio la regalada gana y lo de la buena memoria me pareció que tenía un timbre nostálgico bonito. Divago como solo yo puedo hacerlo porque, si no fuera así, no hubiera escrito algo tan largo. Puedo ser muy desconsiderado: si llegaron hasta acá sin cansarse, las felicito y pido mil disculpas. Puedo ser muy caballero: al menos pido disculpas. Puedo ser muy inseguro: ¿No notaron como, en vez de decir "soy" dije "puedo ser" en las últimas tres líneas? Soy perceptivo: Me dí cuenta de esa último detalle del "puedo ser". Soy hipersensible: me parece cacofónico empezar tres frases de la misma manera. Soy tan terco (volvemos con el "tan", ahora sí) que igual lo sigo haciendo. Me gusta la música o de otra manera no usaría el término "cacofónico". También soy muy arrogante y me gusta usar términos como "cacofónico" por lo altisonantes que son ("cacofónico", "altisonante"... ¿ven?).

Y amo como aman los ángeles: A distancia.

Me gusta pensar en el recuerdo del último beso (porque todos los Últimos Besos son el mismo) y creer que, en ese momento, fui ángel o que uno de esos ángeles operó a través de mí y amé sin cabeza, sin fé y sin sexo (Azrael, Miguel o Samael son mis favoritos) o que uno de esos fornidos arcángeles la abrazó a ella por un instante y la retuvo. Porque me gusta amar así, sin estar en el mismo lugar y al mismo tiempo. Casi tanto como amar ahí y en el presente. Cuando quiero y amo, cuando amo sin querer (porque no me gusta la idea de los "amores a primera vista" o la noción de un amor trágico en el que nada más puede hacerse sino amar...) siempre sueño con una mujer dormida y yo en su cabecera.

Y amo como aman los ángeles: A distancia.

Y amo como aman los hombres. Temiendo al tiempo y a la muerte.

Sépanlo. Nada nos pertenece. Ni el tiempo ni el espacio ni la vida ni la lógica ni nada.

Eso es todo. No crean nada de lo que acabo de decir. Solo les dije lo que tenían que saber y, rara vez, eso es la verdad.

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