domingo, octubre 30, 2005

Depresión pre-coital
No pasó absolutamente nada. Hasta tu boca era estéril y seca como la cal.
Me estaba muriendo de fiebre. Tenía la piel tensa y mis manos buscaban algo en tí para detener el paso de un veneno primigénio.
Muriendo. Porque decidí matar mis posibilidades con un par de palabras. Me estaba muriendo de aburrimiento y el proceso fue fluído pese a tus interrupciones. Quería destrozarme en dos pedazos, recité mantras y bailé como derviche para separarme de mí y dejarte el cuerpo para que jugaras un rato. Este cuerpo mío del 2005 tiene los nervios como cardos y las cicatrices son peces en trance de morir fuera de quién sabe qué río.
... y agonizé con gusto, con un gusto a almizcle en la boca y un deseo imperioso de arremeter contra tu pélvis hasta el dolor de estar unido a un cuerpo árido.

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