jueves, noviembre 10, 2005

"... and I wanted to believe you would win the war in your head that I did not understand"

Sólo esta vez quisiera que mi pesimismo no estuviera fundamentado - y mucho menos por la ciencia. Estoy tan desgastado por lidiar con problemas intangibles (¿acaso imaginarios?) y ahora tengo que enfrentarme a algo muy cruel.

¿Cómo ver las cosas cuando una neuróloga usa palabras como "catástrofe? ¿A quién se le puede pedir algo más que una explicación? Hace mucho empecé a desconfiar de la omnisapiencia de Dios. Y lo entiendo: si yo fuera Él, sacrificaría todas las respuestas por algo de tranquilidad. Siendo benévolos: Veo a Dios como una especie de viejito que disfruta de su retiro en una especie de Condominio Celestial calcado de Florida (lleno de judíos senectos e irascibles...).

Aquí la ética se atora con un pedazo de realidad. Estuve en dos colegios religiosos (uno de laicos, creo que del Opus Dei y otro de monjes benedictinos) y tengo horriblemente desdibujada la fe. Para no irme de bruces contra las losas de la capilla del San Carlos tuve que hacer una maniobra rápida (meterme la hostia al bolsillo de la camisa, amarrarme los zapatos, sacar la oblea y deglutir el Cordero de Dios). Eso fue una pequeña conmoción y hubo charlas correctivas solo para que, años después, me encerrara con los que eran mis amigos de entonces a hacer break-dance (pingüinosamente) en el púlpito, hacer ruido con el órgano y fumar en el campanario.

Entonces, cabe preguntarse dentro de una lógica judeo-cristiana: ¿esto es alguna especie de óbolo, prueba?

De ser así, me cago en la cultura.

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