jueves, junio 08, 2006

Ahora que lo pienso, después de leer un poco sobre el tema, es posible que yo sea neurótico.
"The term connotes an actual disorder or disease, but under its general definition, neurosis is a normal human experience, part of the human condition. Most people are affected by neurosis in some form. A psychological problem develops when neuroses begin to interfere with, but not significantly impair, normal functioning, and thus cause the individual anxiety. Frequently, the coping mechanisms enlisted to help "ward off" the anxiety only exacerbate the situation, causing more distress. It has even been defined in terms of this coping strategy, as a "symbolic behavior in defense against excessive psychobiologic pain...," which, "...is self-perpetuating because symbolic satisfactions cannot fulfill real needs." (Janov 1998)
According to psychoanalytic theory, neuroses may be rooted in ego defense mechanisms, but the two concepts are not synonymous. Defense mechanisms are a normal way of developing and maintaining a consistent sense of self (an ego) while only those thought and behavior patterns that produce difficulties in living should be termed neuroses."
No sé qué pensar...
Todo ser humano experimenta momentos neuróticos. Para algunos, la neurosis dejó de ser una patología y es parte de la condición humana. Algo así como estornudar.
¿Será posible ser feliz a través de una vida convencional? No me interesa. Hay pastillas para ser normal, hay pastillas para adelgazar o engordar, hay pastillas para controlar el sueño (inducirlo, suprimirlo), hay pastillas para todo, para limar los bordes irregulares de una sociedad. Hay charlas en grupo, terapia (que rara vez funciona... ¿cómo interiorizar una serie de premisas sintéticas para encajar en el funcionamiento de una sociedad cuando la sociedad no da el tiempo y lo que precisamente se desea es EVADIR esa sensación de vulnerabilidad que genera la ausencia de esa defensa simbólica?) más pastillas, seminarios, talleres, terapia ocupacional, pedagogía familiar, culpas, ausencias, tristezas, masturbación, comida, sexo, televisión, Internet...
No quiero una cura. Solucionar ese "problemita" para convertirme en un miembro útil y prólijo de la sociedad es permitirle a esa sociedad (la que permite violaciones a menores de edad, la que permite el suicidio a falta de un mejor plan de medicina prepagada, la que sirve como frasco de Pietri a patologías sociales) que siga volviendo mierda a todo lo que está encerrado en ella. Mi neurosis es lo único que suplanta a una personalidad en una demografía uniforme.
Sí: muchas veces me siento infeliz, ansioso, desesperado, solo, enfermo y MAL con una intensidad que solo yo puedo percibir. No se hagan los maricas: ustedes también se han sentido así o se sienten así en este momento. ¿No se han preguntado más de mil veces si será posible encontrar una situación ideal, un momento para descanasar, una muerte, un apocalipsis? Sé que no estoy solo en esto. Ustedes tampoco. Pero nunca hemos hecho nada por cambiar las reglas del juego. Yo, íngrimo como me siento, no soy capaz en este momento. Tengo una responsabilidad que me endosaron una carga familiar molesta, una carrera por terminar, una necesidad de conseguir trabajo y una JARTERA porque siento que, ni siquiera viviendo en Alaska, encerrado en un iglú dentro de un bunker y subsistiendo a punta de grasa de ballena y Tostiarepas, voy a dejar de sentir que le estoy rindiendo cuentas a mi mamá.
A mis buenos amigos bloggers, lectores y demás: ¿No les parece que ya va siendo tiempo para quemar este mundo y armar uno nuevo? Es hora de armar toldo aparte.
Hay que hacer valer el derecho de ser neurótico y feliz al tiempo.
Rev. J. Koshkat

martes, junio 06, 2006

A falta de algo más profundo para decir sobre el 6/6/6:


Una parte de mí quiere que el mundo se acabe. Sería un gesto de bondad de parte del Dios Judeocristiano, como uno de esos atardeceres ambarinos que se sienten como una lluvia de bourbon que emborracha todas las moléculas sobre las que caen los últimos rayos de sol. Para mí, sería como un espectáculo de fuegos artificiales. Llevo siete meses sumido en una tristeza que solo yo entiendo, llevo cerca de dos años esperando un milagro, llevo 20 años sintiendo que habito una nave extraña a manera de cuerpo.

Llevo una noche en el alma. Una noche en Miami, sentado en una silla reclinable, fumando Deltas extra largos que traje conmigo desde Colombia. Más allá de las rejas del hotel, una playa blanca y un mar negro y azul que guardaba cierta similitud con los arrecifes del video de "Just Like Heaven" (y no: no acepto covers de esa canción). Estar en la playa, descalzo, borracho de luna llena y solo me destrozó el alma. El mar invita a morir.

Los pies se hundían en la arena mojada y cierto sentido cívico me hacía sentir mal por tener un cigarrillo en la boca (¿Qué se supone que iba a hacer con la colilla? ¿Tragarmela?). Cuando uno está borracho de luna llena y de mar solo piensa en morir, aturdido por una mezcla de agradecimiento (ver el sol nacer y morir en ese vientre es, posiblemente, el único sacramento que vale la pena preservar para futuras generaciones.), de culpa, de soledad, de intimidad, de una sed lujuriosa, de abandono y esa sensación de no ser nada comparado con el mar. Ese día quise morir. Sin razón aparente. Solo morir. Quise ahogarme y sentir el agua salada entrando a los pulmones y saliendo por la nariz, quería fracturarme la cabeza con una piedra del fondo del mar, quise ahorcarme con la leontina de la que cuelgan mis llaves, llorar hasta desmayarme. El océano siempre exige sacrificios. Y no tenía nada que ofrecer porque adentro llevaba un mar más pequeño. Un vaso de agua.

Ese día la Realidad fue solo una mala palabra. Sigo diciendo groserías... incluso escribo Realidad con mayúscula. Renuncié a la realidad que aprendí para aceptar una Realidad más interesante. Ese día morí, como he muerto tantas veces. Píldora roja, píldora azul... ambas, al tiempo. No se cancelaron. No seguí al Conejo Blanco a través de una madriguera. Simplemente opté por cometer más errores. Cada vez más graves. A la larga, lo único grave es morirse.

El mundo se acaba a media noche, todas las noches. Nadie se da cuenta. El mundo se reinventa todo el tiempo y nadie se da cuenta. "On a Mansion World the roles reverse, a slave becomes a master". Puede que suene a Dark City, pero creo que el mundo nace y muere todo el tiempo. La Realidad es solo un ejercicio de memoria, de continuidad. Basta con borrar ciertos cimientos y ese mundo que damos por sentado se vuelve coloidal.

Pero quiero un apocalípsis. Quiero que esta Realidad nos dé el derecho (a todos a quienes amo, a quienes nunca han tenido la oportunidad, a los niños brillantes con esperanzas rotas y a mí) de tomar un rumbo nuevo. Levantarme después de la lluvia de azufre a tomar tinto con mis amigos y amigas, hacer el amor con la mujer que amo (y con las mujeres que amaré a lo largo de mi vida), tocar guitarra, programar un sonido interesante de sintetizador, escribir, ver una película y dormir. En un lugar distinto, en una situación distinta. Levantarme una mañana sin ese mar, sin esta tristeza, sin este duelo tan mal llevado, sin los traumas que mi madre quiere legarme como herencia (no entiendo aún por qué putas le tengo miedo a las polillas... son horribles, pero... ¿para tenerles miedo?). Quiero que se acabe el mundo para armar uno más pequeño con lo que quede. ¿Es mucho pedir?

VINCIT!

Rev. J. Koshkat.

A falta de algo más profundo para decir sobre el 6/6/6:


Una parte de mí quiere que el mundo se acabe. Sería un gesto de bondad de parte del Dios Judeocristiano, como uno de esos atardeceres ambarinos que se sienten como una lluvia de bourbon que emborracha todas las moléculas sobre las que caen los últimos rayos de sol. Para mí, sería como un espectáculo de fuegos artificiales. Llevo siete meses sumido en una tristeza que solo yo entiendo, llevo cerca de dos años esperando un milagro, llevo 20 años sintiendo que habito una nave extraña a manera de cuerpo.

Llevo una noche en el alma. Una noche en Miami, sentado en una silla reclinable, fumando Deltas extra largos que traje conmigo desde Colombia. Más allá de las rejas del hotel, una playa blanca y un mar negro y azul que guardaba cierta similitud con los arrecifes del video de "Just Like Heaven" (y no: no acepto covers de esa canción). Estar en la playa, descalzo, borracho de luna llena y solo me destrozó el alma. El mar invita a morir.

Los pies se hundían en la arena mojada y cierto sentido cívico me hacía sentir mal por tener un cigarrillo en la boca (¿Qué se supone que iba a hacer con la colilla? ¿Tragarmela?). Cuando uno está borracho de luna llena y de mar solo piensa en morir, aturdido por una mezcla de agradecimiento (ver el sol nacer y morir en ese vientre es, posiblemente, el único sacramento que vale la pena preservar para futuras generaciones.), de culpa, de soledad, de intimidad, de una sed lujuriosa, de abandono y esa sensación de no ser nada comparado con el mar. Ese día quise morir. Sin razón aparente. Solo morir. Quise ahogarme y sentir el agua salada entrando a los pulmones y saliendo por la nariz, quería fracturarme la cabeza con una piedra del fondo del mar, quise ahorcarme con la leontina de la que cuelgan mis llaves, llorar hasta desmayarme. El océano siempre exige sacrificios. Y no tenía nada que ofrecer porque adentro llevaba un mar más pequeño. Un vaso de agua.

Ese día la Realidad fue solo una mala palabra. Sigo diciendo groserías... incluso escribo Realidad con mayúscula. Renuncié a la realidad que aprendí para aceptar una Realidad más interesante. Ese día morí, como he muerto tantas veces. Píldora roja, píldora azul... ambas, al tiempo. No se cancelaron. No seguí al Conejo Blanco a través de una madriguera. Simplemente opté por cometer más errores. Cada vez más graves. A la larga, lo único grave es morirse.

El mundo se acaba a media noche, todas las noches. Nadie se da cuenta. El mundo se reinventa todo el tiempo y nadie se da cuenta. "On a Mansion World the roles reverse, a slave becomes a master". Puede que suene a Dark City, pero creo que el mundo nace y muere todo el tiempo. La Realidad es solo un ejercicio de memoria, de continuidad. Basta con borrar ciertos cimientos y ese mundo que damos por sentado se vuelve coloidal.

Pero quiero un apocalípsis. Quiero que esta Realidad nos dé el derecho (a todos a quienes amo, a quienes nunca han tenido la oportunidad, a los niños brillantes con esperanzas rotas y a mí) de tomar un rumbo nuevo. Levantarme después de la lluvia de azufre a tomar tinto con mis amigos y amigas, hacer el amor con la mujer que amo (y con las mujeres que amaré a lo largo de mi vida), tocar guitarra, programar un sonido interesante de sintetizador, escribir, ver una película y dormir. En un lugar distinto, en una situación distinta. Levantarme una mañana sin ese mar, sin esta tristeza, sin este duelo tan mal llevado, sin los traumas que mi madre quiere legarme como herencia (no entiendo aún por qué putas le tengo miedo a las polillas... son horribles, pero... ¿para tenerles miedo?). Quiero que se acabe el mundo para armar uno más pequeño con lo que quede. ¿Es mucho pedir?

VINCIT!

Rev. J. Koshkat.

lunes, junio 05, 2006

Mañana es el Seis de Junio del 2006. 06/06/06. 666. Seis Seis Seis: El Número de la bestia. "Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis". Momento para los ayes y crujires de dientes. El 6 del 6 del 2006 estrenan mundialmente "La Profecía". La suma de los dígitos resultantes de una suma previa de los tres números 6 (18... ) da 9, número que está asociado a lo terreno para algunos numerólogos místicos. El número 3 está asociado con principios sagrados, el número 6 está asociado al cambio. Nuevos tiempos se avecinan.

¿Y todo esto para qué? ¡VEAN LA FOTO, CARAJO! ¡VEAN LA FOTO! ¡LOS JINETES DEL APOCALÍPSIS SE APRESTAN A ENJALMAR A SUS BESTIAS! ¡VIENEN POR NOSOTROS, LOS PECADORES Y NUESTROS HIJOS SIN BAUTIZAR! ¡EL CAMUÑAS, EL PATAS, EL PULGAS, EL GRAN PUTAS YA SE PUSO LA BOTA TEJANA CON ESPUELA! ¡FINAL FINAL NO VA MÁS! ¡GUEIM OBER CERO VIDAS SIN CONTINIU INSER COIN PRES PE UNO TU PLEI! ¡FRIQUIS MORTIS CALAVERIS!

Digo... velas rojas, muchas velas rojas.

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