jueves, julio 06, 2006

Cuando un hijueputa saca una pistola, a manera de retórica, para contarte lo horrible que puede ser vivir en Colombia, no hay espacio para reflexiones.

Que un tipo en una camioneta fuera capaz de sacar una automática para amenazarme y compensar su inadecuado falo dentro de un psicodrama etílico y posiblemente homoerótico me hizo sentir miserable. No quiero jamás estar ni detrás ni delante de un cañón, no creo en ese tipo de praxis en la que la verdad es una concesión que alguien hace con el dedo en el gatillo.

Se necesita una estupidez muy especial para creer que las armas tienen espacio en una cotidianidad como la de un pseudosuburbio como Cedritos. Celebraciones con tiros al aire por envíos coronados y festividades, tiros de celadores para espantar a los ladrones... ¡JUEPUTA, LAS ARMAS NO DEBERÍAN TENER CABIDA EN NINGÚN ÁMBITO!

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