sábado, septiembre 23, 2006

1.

Plutón no es un planeta. Es un sentimiento.

2.

Una propuesta para la Facción Javeriano-Pandebónica, ahora que entramos a semana de receso: Ciclo de películas clase B. Yo pongo la casa, ustedes pongan la película y el entusiasmo. Claro, está el dilema del maíz pira, pero eso lo resolvemos. Entran películas de horror, ciencia-ficción, acción y suspenso CON LA ÚNICA CONDICIÓN de que sean clase B.

3.

Sigo buscando músicos para empezar una banda. Las condiciones están en este blog... se busca baterista, guitarrista y un opcional tecladista. Más informes, contáctenme por este medio.

4.

El metal no ha muerto, pero...

* Tiene más Aspirinas que condones en la mesita de noche. Y un tarro de Vic Vaporub.

* Puede estar en La Dorada con ocho suéteres de lana y un gorrito, pero siempre va a pedir que le cierren la ventana porque le entró un chifloncito.

* Tiene carpeticas de lana (negra) sobre las mesas (bajo el candelabro de velas negras, bajo la calavera de una virgen inmolada y en la repisa donde descansa la Biblia Negra).

* Se quita la edad cuando toma té (de mandrágora) con las señoras.

5.

Cuando la gente alaba la maestría y la ejecución de John Petrucci, de Steve Vai, de Joe Satriani, de Van Halen o de cualquier otro ícono guitarrístico... me pregunto si la gente todavía se acordará de Chuck Berry, de Buddy Holly, de Link Wray o de Dick Dale. Y hablando de Dick Dale...

... yo pensé que el chiste del sampleo era tomar una fracción de un disco y, a partir de esa partícula, construir un nuevo tema. Sean Combs llevó el concepto del sampleo irresponsable al extremo tomando riffs enteros de Sting ("Every Breath You Take"), Led Zeppellin ("Kashmir") para hacer canciones. Afrika Bambaataa, Run DMC y muchos otros artistas del scratch usaban partes de estas canciones inspirados en los DJ's de la época que marcaban así la transición de un tema a otro. Poco a poco, la estética fue evolucionando en un concepto de producción y composición donde no se imitaba algo sino que se tomaba de la fuente misma para evocar un momento (o un espacio o un artista o una serie de ideas que se desprenden de una partícula), una sensación concreta y, a la vez, algo nuevo y distinto.

Y ahora llegamos al punto en el que The Black Eyed Peas toman canciones enteras de Sergio Mendes (¿Mendez?) y de Dick Dale para cantar encima. Eso no es sampleo: es karaoke. Para mí, "Misirlou" era una referencia directa a Tarantino que, muy rizomáticamente (si se puede usar ese adjetivo para referirse a un concepto de Deleuze y Guattari), me llevaba a un paseo turístico por el pop subterráneo y el kitsch de los 60's. ¿Qué va a ser para los chinos ahora? ¿Una pista incompleta?

6.

Siguen los sondeos. Después de la arrolladora victoria del zombie, solo me queda preguntar algo más:

¿Quién gana en una pelea? ¿Un ninja o un monje shaolin?

7.

El colmo del desparche musical, aparte de traducir a pentagrama el tono de espera de los teléfonos bogotanos, es intentar averiguar la tonalidad en la que está afinado el pitico en los oídos (tinitus, como le decimos la gente bien y de bien, ¿bien?).

8.




... cuando uno escucha a Cab Calloway cantando "St. James Infirmary", cuando uno ve sus pasos de baile en Koko the Clown gracias al rotoscopio, cuando uno SIENTE la oscuridad escondida de este cortometraje animado (hay personas que no soportan la voz de Betty Boop... los entiendo, pero fíjense en ESA PARTE), es imposible creer que nos sintamos orgullosos de animar películas enteras en tercera dimensión con una tecnología avanzadísima... pero que seamos incapaces de crear poesía a través de esos medios. Hay notables excepciones: la versión de "Metropolis" de Osamu Tezuka, "Cool World", "The Maxx" y muchos cortos de la National Filmboard of Canada. Pero gracias al concepto de línea de ensamblaje y a Alex Lovy (¡solo dios sabe cuánto ODIO a Johnny Quest!), la animación dejó de ser hermosa. Necesitamos a los Hermanos Fleischer de vuelta.

Nunca voy a entender este afán desesperado de lograr que la animación sea cada vez más real (o que los efectos especiales sean cada vez más reales o que los escenarios digitales se vean más reales), cuando el encanto de todo esto es que precisamente es una ventana para escapar a otras realidades. Cada vez que sacan un largometraje animado por computador - y estoy seguro que han escuchado lo de "cada pelo/escama/gota/detalle sin importancia fue animado individualmente usando un nuevo software bla bla bla bla detalle técnico que no significa nada bla bla bla bla es todo un avance en la historia del cine bla bla bla un montón de actores aportaron sus voces para bla bla bla" -, una partecita de ese mundo que conocí se muere un poco y es reemplazada por Dios-sabe-cuántos polígonos.

Señores: me declaro un activista en pro de los derechos de la comunidad bi(dimensional).

9.

(Tomado del periódico El Tiempo, edición del Sábado 26 de Septiembre del 2006. Sección Internacionál, página 1-7)

"Británicos renunciarían al sexo por longevidad

Londres. Una encuesta efectuada entre adultos jóvenes (de 16 a 24 años) en (sic) Reino Unido asegura que el 40 por ciento de los británicos está dispuesto a renunciar al sexo si eso les garantiza volverse centenarios. De ellos, el 48 por ciento son mujeres"

... y el 52% restante está constituído por una partida de mentirosos. Aunque, pensándolo bien y teniendo en cuenta que la mayoría de los británicos no se ven así ni así, sino así, así y así, se entiende la gran densidad de población mayor en el Reino Unido.

10.

Victor: Diarios de un Neurótico (Primera parte)

Septiembre 23 del 2006 (o eso es lo que el Opus Dei quiere que creamos...)

Me siento triste. Hace mucho que no visito a mi terapeuta. No es falta de voluntad, pero los guardias ya no se creían lo de la visita conyugal. Además, esos tacones me estaban matando. Pongánse en mis zapatos (sin tropezarse... tacón, punta, tacón, punta...): ¿Dónde más puede alguien como yo conseguir un profesional de la salud por un precio no mayor al de un paquete de cigarrillos? Además, si me lo preguntan, soy capaz de depositar mi entera confianza en él. No hay mejor entrenamiento en sensibilidad para un psiquiatra que ser la perra en una celda llena de tipos con el segundo nombre "El": Tony El Navajas, Andy El Guadaña, Ginger El Moños y Vito el Neoexpresionista.

Hoy fui al museo. Descubrí que el arte abstracto no es tan abstracto cuando uno empieza a ver a las personitas en los cuadros. Tuve una experiencia sobrecogedora al entrar. Nunca había visto una metáfora tan profunda de la existencia humana. Cada vez que recuerdo el cuadro, se me nubla la vista por un par de lágrimas: Un laberinto kafkiano en una lámina brillante que recuerda a las mesas de autopsia. Creo que se titulaba "Usted Está Aquí" por un colectivo llamado La Administración.

En el Café del Museo, encontré a alguien a quien no veía hace mucho. Fue emocionante, pero no recordaba muy bien dónde o cuándo lo había conocido. Tomamos café, me contó sobre su hijo y su nuevo trabajo (un call-group de servicio al cliente para un banco)... y, sin embargo, nunca pude recordar dónde lo había visto.

- Perdón - pregunté apenado -... pero, para ser honesto, no logro recordar de dónde o desde hace cuanto nos conocemos...

Él sonrió, tomó un sorbo de capuccino y me dijo con los ojos fijos en la taza:

- Prueba de Rorschach, lámina 3...

- ¡Claro! ¡Ya recuerdo! Dios... ha pasado tanto tiempo... Has perdido peso... pero esa cara... Dios... esa cara es imposible de borrar, es imposible de olvidar... Prueba de Rorschach, lámina tres... eres...

Entonces todo tuvo sentido. Él era el demonio que siempre veía en las manchas de tinta.

Cuando quise alcanzar el frasco naranja donde tengo mis pastillas, ya era demasiado tarde. Podía ver cómo el alma me salía por la naríz mientras que el demonio la guardaba en una botella de cristal negro. Y ví la oscuridad que se aloja en el corazón de los hombres, los horrores sin nombre ni forma que caminan entre nosotros, violando - con sus uñas viles enterradas en la piel y sus lenguas bífidas articulando blasfemias inmencionables- la inocencia de los niños y riéndo con voces horrendas, contemplando su Obra Maestra de sangre y sémen, erigiendo templos con las costras formadas sobre las heridas supurantes del alma asfixiada por el azufre que ardía en los incensarios de la Maldad inherente al Ser Humano.

Aparte de eso y el tráfico de la ciudad, fue un buen día.

Juan Camilo Herrera Castro (c) 2006

11.

Si les gustó la primer entrega de "Victor: Diarios de un Neurótico", no se pierdan la continuación de esta apasionante serie bloggeril.

VINCIT!

Reverendo Jakob Koshkat.

miércoles, septiembre 20, 2006

Todo el mundo habla de los Beatles y de los Rolling Stones con una pasión que no acepta términos medios. O se les quiere, o se les odia; O los unos, o los otros. Es como si no hubiera existido rock antes de ellos. Me resulta difícil aceptarlo, pero lo que uno haga por desvirtuar la influencia de ambas bandas es pataleta de ahogado.

Mis papás nunca escarcearon con el movimiento hippie, no vivieron el "Verano del Amor", no cerraron los ojos ni intercambiaron besos al ritmo pegajoso de "I wanna hold your hand". Por disposiciones generacionales (de mi padre) y políticas (de mi madre), ellos fueron notables excepciones de la Era de Acuario.

Quizá por eso siempre me sentí diferente cuando chiquito. Mientras que mis amigos de infancia solían exhibir con reverente orgullo acetatos de los Beatles o de los Stones (o de Iron Butterfly o de Led Zeppellin o de Jethro Tull), en mi casa casi todo el material fonográfico se decantaba por Julio Iglesias o Miguel Bosé (o Camilo Sesto o Django, o Toña la Negra o Gardel...).

Tal vez por eso mi apreciación de la música popular es tan particular. Desde mi más tierna infancia tuve que intercalar Canticuentos con canciones de Depeche Mode, The Cure, Duran Duran y Cindy Lauper grabadas de la radio en cassettes. Tiempo después, mientras mis amigos de infancia se iban volviendo amigos de adolescencia (a ritmo de punchispún, merengue, vallenato y la canción de moda - carrapicho, meneíto, lambada, sopa de caracol...) yo apenas estaba descubriendo el rock clásico. Nunca entendí el respeto que algunas personas sentían por Janis Joplin o Jim Morrison, así que me aburrí más bien rápido y llegué al Arena Rock.

En ese momento, Nirvana y Pearl Jam estaban sonando más que James Blunt ahora. Traté de disfrazarme de grunge y de socializar con los otros que veían en Bogotá un Seattle chiquito (porque, francamente, no pude con el punchispún, merengue, vallenato y canciones de moda), pero me aburrí. A escondidas, boleaba mecha al ritmo de Mötley Crue, de Poison, de Quiet Riot... aunque había mucho solo de guitarra, era música contundente, rimbombante, frenética... pero tenía muchos solos de guitarra... Me sentía en una isla (además, socializar con metaleros en esa época era impensable... me daban miedo... primero, porque esos manes ya escuchaban géneros extremos y, segundo, porque en ese entonces el metal iba acompañado de cierta marginalidad y delincuencia).

Pero, buscando y hurgando, empecé a escuchar The Clash, The Ramones, The Sex Pistols. Por esa época, yo era el skinhead más jóven de Cedritos (aunque no tuviera ni idea de qué carajos fuera un skinhead, aparte de un tipo calvo, con chaqueta de aviador y punteras... incluso le caía mal a la mayoría de calvos). Después de varios bonches que terminaban en bebeta, empecé a dejarme crecer el pelo un poco más, a escuchar punk y a dármelas de "alterno". Por esa época, ya algunos amigos de adolescencia se perfilaban como padres prematuros (¡porque a eso lleva el merengue!), mis amigos grunge empezaban a asistir a raves... y parchar con punketos era aún más impensable que parchar con metaleros por las mismas razones. Al menos, algunos compañeritos de colegio me tenían algo de miedo. Al menos descubrí a los Smashing Pumpkins por ese entonces...

Una prima me introdujo al gótico. A una concepción colombo-agringada del Goth. Intercalaba Siouxsie con White Zombie, a los Sisters of Mercy con Marylin Manson y a Bauhaus con Type O Negative. Pasados unos meses, me enteré que The Cure era una banda gótica (lo que fue un alivio, porque finalmente podía profesar mi amor por esa banda sin miedo a ser tachado de "casposo"). Con los años empecé a sentirme estancado en el Goth. Me bastó con conocer la incipiente escena local para darme cuenta de algo: que no tenía ni quería tener nada que ver con esa gente. Algunas personas eran seres interesantes y pensantes... pero el resto eran caricaturas miserables que jugaban a ser vampiros sabaneros. Como mosquitos, pero más depresivos...

Siempre he sido una isla, y todo porque nunca le rendí tributo a los Stones o a los Beatles. Los 80's son mis 60's/70's y los recuerdo porque, así fuera un mocoso imberbe, los viví. Ahora que ha pasado ya algún tiempo y que no tengo la imperiosa necesidad de encajar en algún nicho subcultural... me pregunto qué clase de persona hubiera sido si mis papás, entre ese morro de acetatos, tuvieran el Álbum Blanco y no el disco de carátula blanca con la efigie de Lucho Gatica.

lunes, septiembre 18, 2006

1.

Lamento informar a la gran comunidad gótica internacional, a los consumidores de paletas Drácula, a la industria del terciopelo y a Wilfrido Vargas (el Peter Murphy del merengue) que:

Por un amplio márgen, el zombie ha demostrado su superioridad sobre el vampiro.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Quién gana en una pelea? ¿Un Zombie o un Hombre Lobo?

2.

Finalmente pude hacer la conexión entre "Pretty in Pink", "Crash" y "Boston Legal": James Spader.
Alan Shore es, posiblemente, uno de los personajes televisivos que más sonrisas sardónicas y carcajadas mongólicas me ha sacado. Y debo admitir que el buen William Shatner se ha sabido fajar una excelente actuación como Denny Crane.

Boston Legal: Culo'e serie, nojoddaa...

3.

Hablando de "Pretty in Pink", "Sixteen Candles" y la inmortal "The Breakfast Club": ¿Qué fue de la vida de Molly Ringwald?

4.

Últimamente he estado con ganas de ver una buena película de terror, algo que me deje con pesadillas y distensión gástrica por un par de semanas. Ya habiendo superado la ficción documentalizada de "Holocausto Canibal", la paranoia mediática de "Videodrome", la atmósfera envolvente de la saga "Hellraiser" y el increíble tempo de "The Ring" (no confundir con la japonesa "Ring"), me he quedado corto de material horrorífico. Así que estoy abierto a escuchar sugerencias...

¿Qué película de terror/horror me recomiendan?

5.

¿Es mi impresión, o El Tiempo va de mal en peor?

6.

El chai de Crepes & Waffles es un tetero de jengibre comparado con el chai de Stash.

7.

Maldita sea... es imposible encontrar letras de Carcrash International.

8.

postsecret.blogspot.com: Un secreto a voces.

9.

Los Beatles se han ido muriendo en orden descendiente de talento: Primero, John... Luego, George... Sigue Paul... y es posible que Ringo sea inmortal.

10.

Debo aceptar que ODIO EL REGGAE. Bueno... más que al reggae, odio a la gente que se siente "solladísima" escuchando reggae. Bueno... más que a la gente que tiene complejo de rolo en Kingston Town, me molesta la gente que se hace la que está solladísima tripeando mientras baila reggae. Para ser francos, lo que me molesta en verdad, verdad, es la gente que cierra los ojos y oscila, undula, alza los brazos y remeda pobre, caucásica y miserablemente a Bob Marley. En últimas no odio a nadie ni a nada, pero me parece pendejísimo el estereotipo del chino clase media que intercala reggae con vallenato y ska latino, que se para el pelo con gomina, que usa su propio peso en collares de cuentas, que fuma bareta antes de entrar a clase y que su mayor aspiración es ser "cirquero" o "cuentero".

(Noto sonrisas suspicaces de algunas facciones malintencionadas... y debo decir que me ENCANTA. Espero sus agudos chascarrillos e impactantes revelaciones.)

Es la misma clase de gente que tiene la bandera de Etiopía (porque no falta el imbécil que jura y come mocos que esa es la bandera de Jamaica) con una hoja de marihuana, sobre la cabecera de la cama, al lado del poster del Ché y otro poster de cualquier equipo de fútbol colombiano. El clásico tipo que compra su pinta Rastafereña (rastafari del altiplano) en las Ferias de Artesanías más cercana - porque no hay nada que hable más del sentir folklórico que una maleta de Pucca en acrílico. Que solo va a festivales gratuitos a que lo vean hacer el pasito de "uy, estoy sollado".

Triste vaina, ala.

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