viernes, septiembre 29, 2006

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Ya casi está lista la tercera entrega de "Victor: Diarios de un Neurótico". Por favor, no duden en comentar. Pero antes...

2.

TOLERANCIA: f. Indulgencia, respeto y consideración hacia las maneras de pensar, de actuar y de sentir de los demás, aunque estas sean diferentes a las nuestras: La virtud más útil en la vida social es la tolerancia. Tolerancia religiosa, condescendencia mediante la cualse deja libre a cada uno para que practique la religión que profesa. Propiedad del organismo que le permite soportar sin padecer algunos remedios. Diferencia consentida en el peso o las dimensiones de una cosa. Permiso o favor otorgado a alguien a causa de las circunstancias que median.

(Tomado del Pequeño Larousse en Color. Librairie Larousse Limitée. París, 1972)

Hubo una marcha en contra de algo hoy. La verdad, no creo que para los manifestantes, los medios y muchísimo menos la opinión pública haya sido claro el porqué de esta congregación. Simplemente tenemos ese hábito de marchar, repetir consignas, izar pancartas y gritar. No hay forma de convertir la reflexión en un hábito. ¿Para qué? A veces es mejor no pensar demasiado, la introspección le resta dramatismo y contundencia al acto de protestar.

La marcha pudo ser en contra de Lucho Garzón y sus propuestas de tolerancia hacia la comunidad Gay como pudo también ser en contra la población homosexual bogotana como a la vez pudo ser en contra del aborto como pudo ser en contra (¡y fíjense lo poderosa que puede ser la ignorancia cuando se pica en pedacitos y se vuelve eslógans!) de convertir a Bogotá en una "Ciudad Gay" y a Colombia en un "País Gay". Para mí no es claro, y no se supone que deba serlo. Después de todo, hago parte de la opinión pública.

Sé, casi que por señas e indicios, que los manifestantes eran activistas religiosos (¿Católicos? ¿Cristianos?) y sé, esto sí a ciencia cierta, que estaban profundamente indignados por la presencia de Gays, Lesbianas y Transexuales (no entiendo por qué diferencian acá a los "gays" de las "lesbianas", si el término "gay" - que viene de una palabra inglesa cuya traducción literal es "alegre" - aplica tanto para hombres como mujeres en el resto del mundo). La simple existencia de una comunidad suscita odios y resentimientos.

Como siempre, nadie tiene ni la más puñeterísima idea de qué es lo que está pasando. Desde este Blog me he alzado discreta pero totalmente en contra de la ignorancia promovida por una religión popular y populista que aún cree que vivimos en la Edad Media, que promueve el miedo y trata de instaurar una conciencia ética/moral que ya no tiene nada que ver con el tiempo en el que vivimos. Respeto toda creencia, pero cada vez me cuesta más trabajo respetar a los creyentes. El problema no es ni la existencia de los homosexuales y transexuales, el problema no es legalizar o penalizar el aborto, el problema no es si la Pastilla del Día Después es abortiva o anticonceptiva, si los métodos anticonceptivos y profilácticos son buenos o si son malos. Hay una condición, en la psiquiatría, que transforma todo posible gradiente en blanco y negro. Se le conoce como "psicosis", y ese es el verdadero problema: que somos una sociedad sicótica, con un cerebro podrido y dispuesta a matar, anular, eliminar o doblegar cualquier cosa que se escape de los parámetros de la normalidad (que, no me canso de decirlo, nosotros mismos creamos como una guía, no como un axioma). El género y la orientación sexual son los últimos bastiones inamovibles de una cultura con un fuerte dejo colonial. Las únicas personas que, de alguna manera están dinamizando y expandiendo los horizontes de nuestra cultura son los maricas, las areperas y los travestis (y, si lo digo así, es de cariño... si a mis amigos los trato de "maricas", si a la gente que me cae mal la trato de "pobre marica", si mis problemas existenciales son "maricadas" y cuando me sorprende algo se me sale un "uy, mariiiiiiiiiiiicaaaaa..." o "¡no me crea tan marica!" , creo que la palabra "marica" y su mariconeidad es tan versátil y práctica como el vocablo inglés "fuck". Los expletivos son efectivos y certeros a la hora de comunicar, así que no quiero ofender a nadie, ni más faltaba).

Odio los activismos. Para mí, cualquier "ismo" es de cuidado. Soy un fan de la entropía y creo que, mientras más se ignore al status quo, mejor se vive. Soy apolítico, abstensionista, tengo mi propio sistema de creencias religiosas, me molestan algunas figuras de autoridad, no respondo encuestas y procuro no visitar locales de comidas rápidas. Teniendo eso en cuenta, que veo más virtudes en el cinismo que en la devoción, he aquí dos propuestas:

Primero, quiero extender una invitación a tod@ marica, arepera y travesti del mundo que esté leyendo esto. Bogotá es una buena ciudad. se vive bien, la vida es bastante económica (excepto algunos bienes suntuarios, que tienden a ser más caros que en el resto de América Latina), somos líderes andinos en cirugía cosmética, hay diversos eventos culturales, buenos restaurantes y una infatigable Zona Rosa. Si se comprometen a participar de los eventos culturales, si se comprometen a aportar a la causa de la comunidad gay y (¡SOBRE TODO!) se comprometen a practicar Sexo Seguro con sus compañeros/as/@s (que no se trata solamente de usar condón - y también piénselo como un mecanismo de protesta en contra de las idioteces que se han dicho desde diversos púlpitos -sino de tener una pareja estable) y a respetar a quienes no tienen sus orientaciones sexuales, son más que bienvenidos.

Segundo: ¡POR FAVOR, ALGUIEN EXCOMULGUEME! No le veo sentido a seguir siendo parte de una organización que promueve el crecimiento demográfico en países del Tercer Mundo, que se opone al uso de anticonceptivos, que es capaz de vetar a sus creyentes por no adherirse a lo que no se permite discutir o negociar, que se cree con el derecho de juzgar a otras comunidades, que le hace creer a la gente que la plata es para Dios y no para ellos, que oculta expedientes de abusos sexuales y otros crímenes a menores, mujeres, minusválidos y ancianos. Hay personas buenas que trabajan para la Iglesia, he conocido grandes mentes (y grandes almas) que hacen parte del Clero, le debo la mejor parte de mi educación a instutuciones cimentadas en la Fe Católica Apostólica Romana y hay personas de mi familia ejerciendo el oficio sacerdotal... pero es increíble que una organización mundial no sea capaz de reconocer el esfuerzo de estas personas que, con una fe inamovible en Dios y con una visión social de las Escrituras y el legado del Jesús Teológico, han dedicado su vida a mejorar al mundo y a predicar un Mensaje.

Respeto la Fe, pero no puedo respetar a ningún creyente que sea capaz de darle prelación a unas nociones abstractas (sin entenderlas) en vez de dársela a la Humanidad. ¿Dónde quedó lo de "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado" que me enseñaron en el colegio? Si el Jesús Teológico (lo diferencio del Jesús Histórico, la persona de la que poco se sabe) dejó algo de valor para las generaciones venideras, fue un testimonio de Amor a la Humanidad. ¿Qué tiene que ver ese Amor con las protestas en contra de un grupo humano?

Los Nazis acabaron con millones de judíos por razones socio-político-económicas fríamente calculadas que luego fueron vendidas a una Alemania desmoralizada como premisas de superioridad. Tiene que haber una agenda secreta detrás de este despliegue de homofobia y quisiera saber cuál es.

(Nota al pie: Para quienes no están familiarizados con este Blog, me parece preciso aclarar que soy heterosexual, que no estoy a favor ni en contra de nada que tenga que ver con la orientación sexual. Me gusta lo que me gusta, funciona para mí, puede o no puede funcionar para otros y ya. Mi problema no es estar a favor o en contra de los gays: mi problema es la estupidez que motiva algunas reacciones y la incapacidad de algunas personas para pensar antes de salir a agitar banderas y a gritar babosadas.)

1.

Victor: Diarios de un Neurótico (Segunda Entrega)

la fecha es ilegible

Cuando la televisión empieza a hablarte, algo dentro de tí se calla, se sienta en el sofá y escucha, mira, presta atención y obedece. Hace muchísimos años ví una película de Cronenberg (La traducción fue "Videotrón" y por años la busqué por ese nombre sin encontrarla... luego me enteré que su nombre en inglés era "Videodrone"). Era un domingo y el lunes tenía que ir al colegio. No dormí por días y, cuando pude dormir, tuve pesadillas con el televisor de mi cuarto. Con el tiempo, fuí entendiendo el subtexto crítico de la película y la parte sexual empezó a tener sentido con la llegada de la adolescencia.

Desde entonces, no puedo tener ningún tipo de contacto erótico (singular o plural, en primera o segunda persona) en un cuarto donde haya un aparato receptor. No puedo engañarme y decir que solo es la ilusión de sentirme observado por esa pantalla (receptor=emisor), no es tan sencillo. Si las cosas fueran así, no podría acostarme con alguien en un cuarto que tuviera ventanas, puertas, muebles (sobre todo metálicos... son excelentes antenas y, con algo de pericia, una emisora pirata en Albania podría recibir el monótono golpeteo de la cama contra la pared, algunos gemidos gangosos y horas enteras de llanto masculino), oxígeno o pertenencia a este plano dimensional. Todo deja señales y rastros. Es una parte de la vida a la que me he ido acostumbrando - aunque todavía me molesta pensar en la impronta digital que dejo a lo largo del día... miles y miles de huellas digitales que podrían vincularme a los actos más viles sin haber tenido ni la oportunidad ni el interés de perpetrarlos o de ser un espectador - . Así que no se trata simplemente de un delirio paranoide.

Es algo más profundo.

Tenía doce años, escasos vellos y mi voz era aún bastante delgada. Incluso, cuando contestaba, tenía que morderme el labio inferior y aguantar la respiración cada vez que, inequívocamente, escuchaba: "Disculpe, niña... hágame un favor... ¿su papi se encuentra?". Mi cuerpo al efecto de las hormonas era como patio zen: No se trata de un desarrollo uniforme sino del detalle, de lo que rodea el detalle, de la suma de detalles y de un todo que se deja transformar y, ontológicamente, cambia. Y mi todo era la suma de una mente sexualmente precoz y un cuerpo vergonzozamente infantil. Yin, Yang, In, Yo... todos mis cuadernos de colegio estaban llenos del dichoso signo, dibujado con infantil precisión en la carátula con marcador negro. Era un símbolo de estátus que, de una manera improbable, se relacionaba con California, los surfers y todo lo que era chévere. La insignia de un Mercedes Benz en un carro ensamblado en un país comunista durante la Guerra Fría.

El detalle en ella: Una cara perfecta, un leve aroma a perfume mezclado con chicles "Ouch!" y un cuerpo... ¿cómo decirlo? Un grupo de diseñadores genéticos había tomado el modelo base de la figura infantil y, sobre él, iban dibujando los borradores de lo que sería esa figura tan pronto llegara al clímax adulto. Suskind lo dijo mejor en "El Perfume". Era ese estado de gracia, el perfil de víctima que Grenouille había interiorizado para su gran proyecto. El todo: Era ese tipo de adolescente que, ante la corruptibilidad de la carne, había decidido vertir todo interés terreno en el fértil campo de lo académico.

Nunca entendí por qué, pero siempre pegaba mi oreja a la puerta cuando las niñas se cambiaban en el salón para salir a clase de gimnasia. Mientras los otros niños saltaban para tratar de ver por las ventanas que estaban encima de los casilleros y daban al corredor para salir al patio (isotopía... el patio como tema recurrente, como metáfora de la psique desnuda), yo derivaba un placer morboso en las conversaciones y todo ocurría en mi cabeza.

el nombre aparece tachado varias veces, con varias tintas, aunque el diario está escrito en lápiz solo hablaba en clase para hacer preguntas y responder preguntas que los profesores hacían. Tenía un grupo muy pequeño de amigas y casi todas eran idiosincráticamente similares: devotas a sus estudios, de poca interacción social y algo torpes en cuanto al trato con los niños... así que era muy poco lo que se sabía de ellas. otra enmendadura parecía temerle a todos los del curso y las demás niñas la veían como si sufriera una especie de retraso mental. Era como si temiera que su inocencia se perdiera al contacto del aire, una especie de aprehensión al mundo en el que vivía.

En el patio de mi casa... eh... yo jugaba a ser Bruce Lee con un palo de escoba y... eh... entonces... ella... (¡maldita sea! ¡MIERDA! ¡JUSTO CUANDO ENCUENTRO UNA PUTA FIGURA LITERARIA INTERESANTE, RESULTA QUE NO TIENE NADA QUE VER CON MI VIDA!)

ella le tenía miedo al mundo. yo estaba intoxicado con mi líbido que me pedía a gritos una válvula de escape para encontrar algo de alivio y de alguna manera había concluido que para obtener esa dichosa válvula tenía que aprovechar su miedo en mi favor. cada vez que lo pienso me da pena y me siento como una mierda porque sé que fui horriblemente manipulador con esa niña. pero qué puede saber un mocoso de doce años que aparentaba muchos años menos y que siempre había vivido al márgen de una competencia social estúpida. cada vez que percibía ese vaho a perfume a dulce y a sudor de colegio mis sentidos se turbaban y no podía controlar las inevitables respuestas de mi cuerpo. era absolutamente irresponsable. absolutamente irresponsable pero estaba dispuesto a llenar los vacíos de una existencia estúpida codependiente e irresponsable con el poder que el temor de ella al mundo ponía en mia manos. mierda. era un monstruo. un jodido monstruo. pero quién dibuja la línea entre lo bueno y lo malo. cruzar la línea depende de qué tan cerca o qué tan lejos esté dibujada. como jugar golosa. rayuela le dicen en algunos países. MIERDA ME CAGO EN CORTÁZAR Y EN LAS POSIBLILIDADES ARBITRARIAS EN EL AZAR Y EN ESTE PUTO DIARIO

(hay varias páginas en blanco. una tiene una mancha de tinta de forma simétrica, como si alguien la hubiera doblado sobre la mancha. no hay marcas de dobleces.)

Cuando la televisión habla, una parte de tí se sienta frente a la pantalla con la misma atención del perro de la Victor frente al gramófono. Desde hace tiempo, descubrí que tengo una fobia bastante particular. No puedo tener ningún contacto erótico en un cuarto donde haya un televisor. No se trata de una situación en la que me siento observado, como si la pantalla pudiera transmitir lo que ocurre en mi cuarto. Va un poco más allá.

Hace mucho tiempo, esuve enamorado de una niña de mi salón. Aunque era increíblemente atractiva en esa forma que pocas jovencitas de su edad suelen cultivar, era bastante tímida. Incluso, creo que le tenía algo de miedo a la gente.

Tenía doce años y, por ese entonces, mis padres me llevaban a ver a una terapeuta. Era de apellido judío/polaco y ya tenía bastantes canas. Me divertía bastante haciéndole creer que escuchaba voces y que veía rostros en dibujos donde no había ningún tipo de figura antropomórfica. Era divertido, en medio de pruebas de habilidad psico-motora y coeficiente intelectual.

El cuerpo siempre estaba separado de la mente y ambos estaban separados de la esencia. "Gran habilidad para el lenguaje y el razonamiento abstracto", "Pobre coordinación viso-manual", "A veces se muestra introvertido y a la defensiva", "Demuestra precoz interés en la educación sexual". Casi todo era cierto, excepto lo de "precoz interés" ¿Educación sexual? Si alguien me hubiera dicho dónde se hallaba el clítoris, las cosas hubieran sido muy distintas. Aunque conocedora (y gran conocedora... gracias a ella aprendí a burlar los exámenes sicológicos) de su profesión, una imágen profunda de lo que debería ser un niño de mi edad (intervenida por "Corazón" de Amicis y una posible educación católica en un colegio de "gentiles") le impedía vincular el concepto de lo carnal - la dinamización de lo sexual - y el desarrollo de un adolescente.

Una vez, en la fiesta de un compañero del salón, el nombre aparece tachado y yo estábamos sentados en el mismo extremo de la mesa (una clara evidencia de rechazo por parte de nuestros compañeros). El dorso de mi mano rozó accidentalmente su muslo. Ella tenía un saco color vino tinto, unas cinco tallas más grande, en lana, grueso y algo tieso. Posiblemente no era de ella, posiblemente lo tomó prestado de su madre. Presumo que sin consentimiento, porque debajo del traje se adivinaba el borde de un vestido.

Nunca habíamos hablado (y debo decir que jamás hablamos... no quiero empezar a contar una historia de amor donde no la hubo... temo que no pueda recordar lo importante después... me encantan los detalles y me pierdo en algunos detalles insignificantes... pero no ... no me puedo permitir perder cierta visión y rumbo que esto tiene... entiendo y siempre he entendido que la maldad se define por un espacio negativo entre los principios y que solo opera en el plano del lenguaje... la maldad solo existe en una cultura binaria... y tendemos a catalogar de maldad todo aquello que no está preso en esa cultura... cualquier cosa que sea más grande será decantada por los filtros de la moral y reducida a bueno o a malo... debo seguir... ), pero pude sentir el miedo, los músculos contraídos, la respiración acelerada y la urgente disposición de huir. Mientras rebanaban el pastel de cumpleaños, mientras mis compañeros jugaban en el patio de la casa (vuelve la figura de patio, de manera insinuante... me gusta hacia donde va esto...) ella y yo permanecíamos sentados, viendo una película de Disney: "La Bella Durmiente"

Yo podía sentir ese afan, esa ansiedad. Poco a poco me dí cuenta del miedo que le causaba. Había empezado con una reacción al roce de mi mano con su pierna... y poco a poco fue convirtiéndose en un veneno paralizante. Años después, aspirando cocaína en el baño de una discoteca en Quebec, recordé esa sensación de poder y tuve un orgasmo solitario. También recuerdo las proyecciones de videoarte en las paredes, la sensación de claustrofobia, de nausea y de culpa.

Las pantallas siempre han estado ligadas a una inmensa sensación de culpa. Si la mente humana está fragmentada y dentro de nosotros habitan potenciales personalidades, es posible hablar de una simbología interna que se ha ido desarrollando a través de las vivencias. A veces, el símbolo tiene tanto poder que una fracción animista que aún subsiste en nosotros le otorga poderes sobrenaturales. Una parte infantil aún se maravilla con lo que ve en la pantalla y encuentra voces y rostros en la estática. Otra parte ve el reflejo... el símbolo se carga con una energía sobrenatural que nace de todo lo que se nos ha enseñado a reprimir. Esa vez, ebrio de una sensación de poder que había creado en mi mundito solitario, tuve mi primer orgasmo. ¿Cómo explicar algo para lo que no tenía un referente? Me gustaría no saber qué fue de la vida de ella. Pero lo sé. Me enteré de que está casada con un profesor de física, que ella también es profesora, que ha intentado todo para tener hijos. Sé que no me recuerda (pero sabe que la observo cuando sale de la universidad a su casa, en una intersección entre su camino y el mío, del trabajo a casa).

Cuando la televisión habla, hay que escucharla. Todas las noches, antes de dormir, dejo el televisor en el canal 0 (cero). Es solo tormenta y ruido blanco. Miro sin parpadear, sin pensar... y escucho voces, recuerdo canciones de Disney, veo su cara y todo lo que pudo pasar si me hubiera atrevido a decir algo - incluso después de viejos. No sé cómo vincular todo esto con el patio... esa parte de literato frustrado me empuja a comparar el cesped recién cortado de mi casa con los paisajes que se dibujan en la pantalla... pero es un símil vacío.

A veces, cuando estoy a punto de caer dormido, podría jurar que su rostro empieza a transformarse en Rorschach 3. En ese momento me aferro a mil consignas religiosas implantadas por el Opus Dei en mi cerebro y rezo para que mi alma permanezca encerrada en mí.

Juan Camilo Herrera Castro (c) 2006

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Si disfrutó la segunda entrega de "Victor: Diarios de un Neurótico", no se pierda la tercera, espectacular, fantabulosa y super-uff parte de este seriado bloggeril. ¿Qué misterios oculta Victor? ¿Quién es Rorschach 3? ¿Por qué el nombre aparece tachado con tinta y no con lápiz? ¿Es la culpa un mecanismo de control? ¡No se pierda el tercer episiodio ni por el putas! Así sus hijos se queden sin comer, así pierda el semestre, así lo bote su novia, así se pierda el partido de su equipo favorito... ¡Le va la berraquísima madre si se lo pierde!

3.

"The Butterfly Effect" no solo es un "Donnie Darko" mal hecho... Ashton Kutcher demuestra que un buen guión no necesita actores inteligentes. Además... ese maldito síndrome que lleva a los guionistas, productores y directores a subestimar a la audiencia y a inventarse finales pendejos (Ashton Kutcher viaja al pasado y evita el momento en el que se conoce con su eterna enamorada, pasan ocho años y se cruzan en la calle en una escena muy similar a la de "Closer". Fin.) porque es un film del mainstream y tiene actores reconocidos... me tiene podrido.

Ah... y al final de Titanic, se hunde el barco.

4.

Tinto con Pecan Pie y helado en Solferino a la persona que responda la siguiente pregunta:

¿A qué sabe la esquizofrenia?

La mejor respuesta se hace acreedora al cotizado premio.

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