viernes, octubre 06, 2006

Vivo para cazar paradojas.

Me jodí el pie. Fascia plantar y un ligamento rebelde. Inmovilización con vendaje bulboso y tratamiento con antihistamínicos y analgésicos.

Tengo un teclado nuevo, 61 teclas, controles en tiempo real de filtros, envolvente, chorus y reverberación, arpegiador con 50 tipos de arpegio y puerto USB para importar canciones o controlar mis sintetizadores VST.

Pero me duele el pie. Pero tengo siete días de incapacidad médica. Pero no sé si nadie quiera venir a hacerme la visita. Pero no tengo por qué salir de mi casa. Pero nadie me va a traer tintico de Solferino. Pero tengo cigarrillos. Pero no tengo chocolates. Pero...

... pero nada. Me divierte esta temporada de paradojas.

"- ¡Temporada de conejos!
- ¡Temporada de patos!
-¡De conejos!
-¡De patos!"

jueves, octubre 05, 2006

Espero poder publicar la tercera parte de "Victor: Diarios de un Neurótico".

Pero necesito desahogarme.

* Uno se vuelve indeseable tan pronto es evidente que se ha salido de una relación. Las mujeres te evitan, tus amigos se hacen los maricas (¿ven lo útil que es la palabrita?) cuando necesitas decirle a alguien que te sientes entre solo y que te hace falta compartir tu cama con una mujer. Las pocas mujeres que se acercan, lo hacen con ese halo - ¡esa maldita envestidura, esa cota de malla impenetrable! - de amistad. Te miras al espejo y te das cuenta que tu puto problema es un problema de vanidad, no de inferioridad: te crees tan especial que te frustra que esas mujeres, las que te llevas en la cabeza y las vas masticando como un chicle, no lo vean de la misma manera. Caminas por la calle y llegas a la casa con el cuello hecho trizas de tanto mirar culos, tetas, cinturas, caderas, ojos, bocas e imaginar cómo se sentiría el peso de ese cuerpo contra el tuyo. Te acuestas tratando de armar a una mujer perfecta con los recortes que tienes en la memoria y te das cuenta de lo asquerosos que son los collages...

... y te das cuenta de lo cansado que estás. Cuando uno está cansado, no hay forma de ignorar ese espacio vacío y frío en la cama y las partículas de perfume de la última mujer con la que estuviste. Cantas "Lay, lady, lay" a todo pulmón - como en la versión de Ministry... que es mejor que la balada country gangosa de Bob Dylan y muchísimo mejor que, me duele decirlo, la de Duran Duran. De hecho, gritas más de lo que cantas y agradeces que no haya nadie para escucharte en ese momento. Pero recuerdas que no hay nadie.


* Hasta para ser vulgar, hay que tener estilo. Recuerdo a Christopher Walken en "Jimmy The Saint". Un jefe de la mafia, paralítico y enfermo, capaz de la crueldad más procaz y de la procacidad más visceral. Solo Christopher Walken supo imprimirle ese estilo de granito, impenetrable y brillante, a ese personaje.

Que sea esta una lección de vida: No basta con mencionar lo innombrable... hay que tener estilo para hacerlo.

* Esta mezcla de soledad y una líbido febril tiene una ventaja: Te das cuenta que, aunque tengas que hacer un esfuerzo cabronsísimo para evidenciarlo, hay belleza en esta ciudad. Desde la belleza vulgar y criolla hasta una belleza etérea y frágil.

* Bogotá es una constante y eterna fila.

* No sé qué pensar... ¿Debería seguir con lo de "Victor"? Nadie dice nada y, a veces, siento que es por evitar hacer críticas. Me frustra, no se imaginan cuánto. Lo chistoso es que solo hay participación de la gente que lee esto cuando hay pelea. No digo que no me gusten las ciberpeleas... pero a veces cansa que nadie diga nada.

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