miércoles, octubre 18, 2006

El Cristianismo cura las heridas en las palmas de las manos
con lágrimas de bondad que redimen.

Si eres Cristiano, excomúlgame y lava la sangre redentora de mi camisa.

El Judaísmo lloró su camino de Egipto a Israel
dejando rastros de cenizas a su paso.

Si eres Judío, ke'riah y aninut por mis ojos muertos.

El Islam se abrió las venas varias veces,
califas, imanes, sangre impura contra tronos envilecidos.

Si eres Musulman, no importa: para tí estoy muerto.

Siddharta nunca más abrió los ojos.
Prender velas negras es tan inútil como prender velas blancas.
Los antiguos dioses se mueren de tedio y,
de vez en cuando,
dejan caer una piedra, una ola o un huracán
para matar el tiempo.

martes, octubre 17, 2006

Victor: Diarios de un Neurótico (Interludio)
Rev. Jakob Koshkat
(Como quisiera ser recordado por su comunidad)

Rev. Jakob Koshkat (1981-Hoy)

Viernes 13 de Octubre del 2006 (o eso quieren los Illuminati que creamos):

Cualquier tipo de relación intrahumana se me dificulta. Supongo que, en parte, es por ser un personaje ficticio. Personas como nosotros deambulan por ahí, siendo tratados como basura solo por el hecho de no ser lo suficientemente "reales" para los estándares del común - que cada vez son más exigentes. Decidí tomar acciones concretas al respecto y, finalmente, puedo decir que me he emancipado.

Fue tan cómico por lo improbablemente absurdo de la situación. Desde hace tiempo observé sus patrones. Nada complicado, un redoble a velocidad media. Universidad, café, la calle, la casa, la calle, café. Noté una predilección por los centros comerciales - en la bitácora de las últimas semanasl, todo indicaba una ausencia de figura materna que buscaba refugio en el útero de los malls.

Los centros comerciales funcionan como una película: sin el principio del absurdo (aceptar lo que en otras instancias nos es inaceptable, como una historia paralela a la historia), es imposible deambular por los corredores de neón, vidrio y plástico. Hay que hacer un acto de fe para creer que la ropa se ve bien en otras entidades que no sean maniquíes, que todos los artículos electrónicos son indispensables, que las películas del multiplex son hitos en el séptimo arte y que nada entre los dos panes de la hamburguesa es carcinógeno. Una vez se desecha la percepción defectuosa, es posible caminar por ahí y pasar inadvertido. ¿Cómo harán el amor los maniquíes, si a duras penas tienen pezones rígidos como los borradores de un lápiz?

Elegí un disfraz cualquiera. En serio... la gente está dispuesta a renunciar a su sentido común con tal de convivir en esta fracción del mundo tan ajena como tangible. Un traje limpio y a la medida, algo de gel en el pelo, una colonia discreta y un par de tags empresariales (una etiqueta de jabón para la lavadora laminada y colgada de la solapa con un gancho metálico hace maravillas). No me gusta andar así, siento que llamo demasiado la atención. Pero es ahí donde las normas de un centro comercial me amparan: si llamo demasiado la atención, es porque tengo algo que vender y todo (todo, desde la basura de los tachos de basura, el polvo de las escaleras, un espacio en un banquito para sentarse) se puede vender si se finge la cortesía más afectada y el conocimiento absoluto de lo que se quiere vender.

Tras varias transacciones económicas hay un montón de cifras y operaciones matemáticas ininteligibles. al parecer, las últimas cifras arrojan resultados negativos. y la pérdida de un pequeño monto, era solo cuestión de reducirme, borrarme, mimetizarme. Pude sentir como se me escapaba la vida por cada espacio microscópico de las paredes, las vitrinas y el suelo. Una coraza sin vida puede ignorarse. Pero el ejercicio de morir y caminar al tiempo cuesta trabajo.

Los seres ficticios fuimos concebidos In Vitro para encarnar valores, alegorías, ideales, conceptos. Somos seres parcialmente incompletos, porque no gozamos de la nulidad (ni siquera aquellos que encarnan la nulidad... son catalizadores o metáfora de una luz sin calor) de los seres reales. Si cada persona no se reconociera como un recipiente vacío y cerrado herméticamente, no habría necesidad de ficciones. Así que solo llegué a simular la nulidad del bogotano que mata el tiempo entre escaparate y escaparate buscando nada. Hubo momentos de desespero, pero eran tan sutiles, tan delicados y tan rápidos que solo un espectador atento (un espectador ficticio, sensible a cualquier sutil vibración en la red que nos sujeta) lo notaría. No puedo vaciar mi mente y perderme en el vacío entre dos maniquíes pero he logrado simular la memética, el gesto, el movimiento delicado de los ojos al repasar los espacios negativos entre anaqueles. Paciencia... es solo cuestión de paciencia.

- Disculpe... ¿le puedo ayudar en algo?

- Sí, de hecho algo de ayuda me sería bastante útil en este momento. ¿Cómo logra que sus palabras suenen tan carentes de alma? En serio, envidio esa capacidad de anularse, destruírse y ser médium de una franquicia para que otros hagan contacto con ese mundo lejano en el que toda promesa tiene sentido... - ¡Mierda! ¡Un lapsus!

- Ah...

Si no hay un espacio para el azar, ningún plan es perfecto. Averigué la raíz de mi problema (soy un ser ficticio, revestido de conceptos que me han hecho miserable desde que alguien decidió tomar un lápiz y hacer un punto suave en un mapa), encontré una solución (si mato al idiota que decidió hacer de mí un enfermo mental inestable, es posible que... un momento... no debería ser tan conciente de mis dolencias. Nadie sabe tanto de sí mismo. Nadie debería saber tanto de sí mismo. Es increíble que este tipo, aparte de ser un ente, me haya encerrado en la conciencia del límite de mi cordura. Sé que estoy enfermo y sé cuán enfermo estoy. Conozco los límites. Sé hasta dónde llega mi afiliación al Club de lo Concreto . eso necesariamente tiene que romper una o dos reglas porque conocer un límite es conocer un límite en términos espaciotemporales y es como si supiera cuándo voy a morir. no tengo la fecha exacta ni quiero tener la fecha exacta pero tengo algo así como una plantilla y unos puntos guía que me permite saber cuándo voy a morir y cuándo evitar morir. no debería saber eso porque nadie puede ser tan fatalista y reducir mi vida a varios apuntes anecdóticos mezclados con extractos biográficos del cretino que decidió que iba a encontrarme constantemente con momentos de bifurcación de lo real y un catalizador de estos momentos basados en una prueba de rorschach que se asemeja a un rostro y el rostro encarna un polihedro en la bidimensionalidad de lo bueno y lo malo es un crimen. respuesta, esfinge, pregunta y ulises. serpiente que se muerde la cola serpiente cola tiempo alegoría fábula parodia los griegos filosofía. ulises. penélope que teje y desmadeja la tela negándose y negando la historia. metáfora antes de la metáfora. big bang. creación. columna de fuego y farenheit 451 de bradbury y el fuego que nace de las entrañas de la estupidez sonríe y golosamente lame el último vestigio del conocimiento. miedo. es increíble que precisamente ser un ente que contiene todo dentro de sí sea tan imperfecto e incompleto por no poder mirar hacia dentro, porque todo está ahí, tapando todo como nubes que tapan las constelaciones y luces que brillan más que las estrellas. ahí está la raíz de todo. raíz cuadrada de 2. axioma en un mundo sintagmático...

Tengo que matar a ese hijueputa.)

Lo único que me permití dejar al azar fue el método. Cualquier premeditación me haría culpable a los ojos de la Ley. Aun siendo una elaboración, estoy sujeto a unas normas morales binarias con las que nunca me he sentido cómodo. Es como tener testículos muy grandes y muslos muy anchos que siempre chocan entre sí y magullan las gónadas dolorosamente. Así que tendría que elegir ese último paso, el "know-how", a último minuto. Y eso hice.

Si no me hubiera montado en ese carro, desbaratado el encendido (para dolor de muchos aficionados a los autos clásicos), hecho contacto con dos cables y pisado el acelerador (¡Qué clase de cretino deja un auto de exhibición con gasolina!), hubiera tratado de ahogarlo en la fuente - aunque no hay forma decorosa, discreta o que no deje huella - o lo hubiera empujado en las escaleras eléctricas. Pero quería ver su rostro de terror y con ese último rictus confirmar que soy autónomo, que soy una persona y que tengo mis derechos.

Aproveché la conmoción para huir y tomar un taxi. Mi nueva terapeuta (una brazileña de unos 45 años, morena, un ligerísimo aire a Sonia Braga, levemente jungiana pero con tendencias menos ortodoxas) me esperaba. No sé cómo logré hacerme pasar por vendedor perder la cifra está tachada con esfero negro en el intento, ser un zombie, matar a alguien y llegar a tiempo a mi cita.

Odio a Nietzsche. Solo a un sifiítico, con el cerebro carcomido por el "mal francés", se le ocurre pensar en la postmodernidad en relación a lo sagrado. Pero no dejo de preguntarme algo: si uno mata a los dioses, ¿para qué necesita un terapeuta?

Juan Camilo Herrera Castro (c) 2006

(In Memoriam, vincit)

______

Espresso con Helado en Oma para la mejor respuesta:

Engel Atreyu es más feo que (_____________________)

Disclaimer: El premio solo es válido si hay más de 10 concursantes. Aunque plausibles, no valen respuestas como "... más feo que ver al papá morirse de hambre", "más feo que abrazar a la agüelita con parola" u otros dichos. Sean creativos. Aplican restricciones.

... y, Juja... si ni Ascaroth, que es una de las personas más sensatas y ecuánimes que conozco, te soporta, no esperes a que yo lo haga. A joder a otro blog.

domingo, octubre 15, 2006

No recuerdo si alguna vez escribí sobre The Mars Volta. Si fue algo derrogativo sobre esta banda, me lo trago.

Estoy escuchando "L'via L'viaques". Tremendo tema. Jueputa energía. Algo pretencioso, sí... pero qué cosa tan increíble... los cambios, las atmósferas de rock, funk, bugalú, punk, ruído y cómo se mezclan e interactúan el inglés y el español (no como el mediocre de Manu Chao). Y la voz de este mancito es tremendo instrumento (Ídem).

Anoche estuve leyendo "Introducción a la música" de Ottó Károlyi y me dí cuenta que no tengo ni puta idea de música. Puedo leer un pentagrama, escribir algunas frasesitas musicales, leer un cifrado y a punta de círculo de quintas y contar con los dedos de la mano he logrado descifrar la armadura (no crean, he estado estudiando un poco por mi cuenta...) pero cuando uno se enfrenta a los intervalos, a la consonancia y a la disonancia, a la armonía académica... uno se siente MISERABLE. Con mi poderosa Yamahaneta a la mano para torpemente tocar cada ejemplo finalmente pude descifrar la escala menor melódica y me sentí orgulloso... pero cuando uno se va a la armonía académica (más que nada, las prohibiciones) es un video totalmente distinto.

Károlyi habla de mi situación en este momento como "(...) la situación del turista que, habiendo logrado cierto dominio de un idioma, cuando llega al país de su elección es capaz, al menos, de descifrar el periódico local, entender algo de lo que está ocurriendo a su alrededo, tener cierta idea de la topografía y estructura social del país y comunicarse con los indígenas". Añadiría yo: "portando miles de cámaras fotográficas, vestido de guayabera de palmeras y bermudas color kakhi, sandalias, gorra colorida y calcetines blancos, tratando de establecer conversación con la población nativa con un "jai, ¿jauar yu?", tomándose fotos en templos y lugares históricos, haciendo muecas y señales de victoria con las manos en cada hito y exclamando "¡UY, JUEPUCHA... DAIRO, MIRE! ¡DE ESO TAMBIÉN TIENEN ACÁ!" en cada baño". En otras palabras: la clase de turista ramplón e ignorante que todo el mundo odia.

Me siento saltando de la tabla del cuatro a la matemática pura. ¡Qué vértigo tan berraco! ¡Y yo pensando que iba a volverme dizque "multi instrumentalista" porque puedo tocar guitarra, bajo, algo de teclados, secuenciar y ahora estoy tratando de aprender a tocar batería por mi cuenta...!

(Mario, Chango, algún otro estudiante de música que esté leyendo esto: Si me pueden recomendar y/o prestar libros sobre armonía y contrapunto que, preferiblemente tengan ejercicios, les agradezco muchísimo... la teoría musical se está volviendo mi sudoku).

Ya no sé qué pensar. No quiero sentirme como el turista que solo sabe preguntar "uer is de bafrrum, plis?". De pronto sigo firme en la idea de montar una banda de horrorpunk (que, ahora que lo pienso y por las cosas que han salido de mi guitarra últimamente, sería mejor decir que es una banda de horrorpop con raíces en el horrorpunk) es por eso: para tener una matriz básica dónde experimentar con cada cosita que aprendo. Una nota disonante por aquí, un intervalo clásico por allá, una armonía chistosa por acullá, un cambio de métrica o una modulación por maracullá... nada pretencioso: solo un laboratorio para aprender la labor mientras hago y aprendo a hacer la música que me gustaría escuchar.

Por ahora, me siento orgulloso de haber entendido la menor melódica, me siento feliz de haber encontrado canciones como "L'via L'viaquez" de The Mars Volta y "Welcome Home" de Coheed and Cambria - aunque me siga dando asco el pelo de esos manes.

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