miércoles, enero 31, 2007

¡Qué hijueputa mamera...!

*... que en el fallido intento de llevar una vida medianamente normal, la gente sacrifique el Blog primero.  ¡No sean ingénuos!  ¡Eso no los hace menos ñoños!

*... que no hayan más japonesas y koreanas en Bogotá.  

*... que no me presenten a las poquita que hay...

*... que la gente sea tan manoseadora en los buses.  Al menos pidan permiso, granhijueputas...

*... que haya gente tan malaleche, arrogante y poco inspirada en la cafetería de la Facultad de Artes de la Javeriana.  Me alegra ser amigo de algunos poquitos que no lo son.

*... que, de pronto, no venga The Cure.  Igual, yo ya los ví y puedo morir tranquilo, pero mamando todos ustedes.

*... que, cuando uno le sonríe a alguien, no le devuelvan la sonrisa sino que lo miren como quien mira un chancro.

*... que la mayor parte de las niñas emo sean bonitas pero disléxicas.

*... que no aparezca una sola vieja que me trame realmente.  Yo no sirvo para pasiones tibias, soy pésimo amigo gay (porque, mientras me están contando sus problemas sentimentales, yo estoy tratando de acordarme cómo es que se desabrocha un brassiere con una mano...) y la verdad estoy cansado de sentir que puedo dar la puta vida por un beso.  Ni mierda... por ahora, mi única mujer es mi música.

*... que haya gente tan patética que no sea capaz de saludar en la universidad o de recordar que estudiamos en el mismo colegio cuando nos encontramos en la calle.

*... que no tengan velas negras en La Era Azul. 

*... que repitan tantas series en Animax. Dear Boys, The Prince of Tennis, Hungry Heart e Initial D son tan emocionantes como ver una costra formarse en la rodilla.  ¡Más Galaxy Angel!  ¡Mas Evangelion!  ¡Más bandas de Visual Kei con papacitas y mamacitos de por allá!

*... que me dé mamera ir a muchos planes porque son solo excusas chimbas para tomar.  Si quiero tomar, tomo.  Si quiero salir con mis amigos, salgo con mis amigos.  Me mama que ambas tengan que ir pegadas.

*... que se me alboroten las inseguridades solo porque una vieja está buena.  Ni mierda:  si me tengo que sentir vulnerable cuando estoy con alguien así, entonces no estoy dispuesto a pagar ese precio.  La belleza puede ser horriblemente subyugante, pero no voy a permitir que alguien me lleve a auto-flagelarme y a sentirme inferior solo por eso.

*... que no haya para mí una sola canción realmente memorable de los 90's.

*... que no haya nadie a quien admire en mi carrera.

*... que ya nadie lea este puto blog.

* * * * * *

Tengo una nostalgia terrible por alguien.

No recuerdo su apellido (y me atormenta hasta el punto de revisar un anuario del 88-89 del Colegio San Mateo Apostol y abrir viejas heridas...), pero recuerdo que se llama Ana Milena.  Despues de revisar unas tres mil veces ese puto anuario de mierda, es muy posible que su nombre sea Ana Milena Ramírez.
Su piel era aceitunada, oscura.  Sus ojos eran claros y su cara era perfecta.  Recuerdo que un día llegó con el pelo cortísimo, como de niño (y creo que de ahí deriva mi encanto por lo andrógino).
Era delgada, sus piernas eran largas... y estaba como cinco años más adelante que yo.  Hasta donde recuerdo, era amiga de un niño llamado René Montero.

Recuerdo que ella era como una especie de madrina para mí.  En el bus me consentía, me hacía sentir como el niño más perfecto e inteligente del mundo.  No sé si la memoria me engaña, pero recuerdo que me abrazaba y me dejaba dormir sobre su hombro.

A veces imagino que tuvo una vida agitada, A veces imagino que fue una joven problemática a lo largo de su adolescencia, a veces imagino sus ojos claros llenos de rabia mirando a este mundo vuelto mierda.  A veces imagino esos mismos ojos claros mirándome, haciéndome sentir como la única persona en el mundo.  A veces recuerdo que siempre tenía una bufanda azul oscuro, que combinaba con el uniforme.

Esto es una invocación, la más fuerte, la más anhelada, la más necesitada.

Ana Milena:  Si las venturas del Internet llegaran a traerte a esta página, quiero que sepas que eres el recuerdo que más extraño y que más amo.  Ya no puedo creer en ángeles y el mundo me ha vuelto horriblemente cínico.  Pero eres el recuerdo de lo bueno que aún habita en mí, el recuerdo del niño que no creció y se quedó esperándote por años.  La vida me ha tratado bien, pero hoy te extraño demasiado.  Me protegías en una época en la que no sabía protegerme.  Posiblemente no lo recuerdas (¿Quién recuerda con exactitud los juegos del colegio?), pero jugabas a ser mi mamá en un ambiente tan deprimente y tan estéril, que fue lo más cercano al amor que conocí por fuera de mi casa.  Jugabas a ser mi guardiana, una niña increíblemente alta para tu edad, un ángel de piernas largas muchísimo antes de mi apostasía y afiliación al satanismo.
Posiblemente, después de Hottaru Mizuki (La piloto del robot Gamma de Árbegas), fuiste mi primer amor.  Entendí a través de tí que buscaba algo más allá de la inocencia de los juegos, pero no sabía exactamente qué.
Tal vez no estés en Colombia, tal vez no estés viva, tal vez tus recuerdos no sean tan vívidos como los míos, pero hoy tengo una nostalgia horrible de tí.

Ana Milena:  solo espero que estas palabras te encuentren feliz y bien.



 

martes, enero 30, 2007

Hace poco, unos ingenieros japoneses desarrollaron un robot que, por medio de la inteligencia artificial, estaba programado para buscar fuentes de energía para cargarse. Hicieron el experimento de privarlo de estas fuentes. Intentó "alimentarse" de otras fuentes, de otros enchufes, de objetos similares. Al no encontrarlos, entró en un frenesí.

Para muchos, este puede ser el comienzo del fin. Digamos que soy un fan del Apocalipsis y que la idea del fin del mundo me divierte. Además, The Matix me dejó fisuras psíquicas bastante hondas. Al desarrollar una inteligencia artificial, solo podemos pensarla a partir de lo humano. Al pensar en inteligencia (de cualquier tipo), la pensamos a partir del lenguaje. El lenguaje está lleno de paradojas y sinsentidos, muta, cambia, se mimetiza y altera nuestra concepción de la realidad. El lenguaje es una neurosis administrada. Al programar a una máquina (libre de nuestras vulnerabilidades), hecha de lógica y acero... es muy posible que hayamos dado el primer paso hacia un Holocausto.

Pero tenemos un as de la manga (y me pregunto por qué Asimov no lo pensó al escribir las Tres Leyes de la Robótica, si es una solución tan sencilla) que nos garantiza la supervivencia como especie: Todo robot tendrá 30 días de garantía.

El día 31, gracias a la entropía de los electrodomésticos, habremos ganado.

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